jueves, 28 de abril de 2011

BURKINA FASO: ¿LA OTRA FICHA DEL DOMINÓ?

por Lucas Domingo Hernández Polledo

Durante los meses de marzo y abril han tenido lugar en Burkina Faso olas de protestas por parte de jovenes, militares, comerciantes, fiscales, abogados, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, federaciones estudiantiles y la ciudadanía en general.

Según informes de prensa las acciones juveniles que encabezaron los estallidos de protestas se originaron en Koudougou, tercera ciudad de Burkina Faso, a 150 km de Ouagadougou la capital y se extendieron por todo el territorio nacional. Las mismas se vienen caracterizando por las destrucciones de inmuebles públicos, especialmente los locales del partido de gobierno, Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP). El principal reclamo juvenil ha estado vinculado a exigir de las autoridades la verdad y la justicia ante la muerte de un joven quien supuestamente había fallecido tras haber sido golpeado por la policia de la localidad.

Por su parte, los militares se han manifestado utilizando fuego de ametralladoras e incendiando los locales de los palacios de justicia, domicilio de las autoridades y los inmuebles de las asambleas nacionales, además han realizado saqueos despiadados de tiendas y comercios en las diferentes ciudades del país.

Las acciones de los castrenses se han extendido hasta la misma guardia presidencial, lo que en su momento hizo presuponer la existencia de una operación golpista.

En las protestas de los militares por lo general, y de acuerdo con las publicaciones, han dejado entrever sus reclamos por aumentos de salarios y que se le continúen respetando los privilegios de que han disfrutado en los 24 años de gobierno del presidente Blaise Campoare, entre ellos el no ser juzgado ni encarcelados ante acciones de delitos como los ocurridos en el caso del estudiante de 23 años, Justin Zongo, que motivaron las disputas juveniles.

Como reacción en cadena por los actos agresivos de los militares, los comerciantes salieron a las calles demandando justicia e indemnización por las destrucciones cometidas por los castrenses.

Por su parte, el Tribunal Supremo, la Fiscalía y los abogados se declararon en huelga hasta que los cinco soldados liberados el 23 de marzo como resultado de las protestas de los militares, no regresasen a las cárceles.

De igual forma se han desarrollado manifestaciones de ciudadanos, sindicatos y organizaciones civiles en general con el propósito de manifestar su rechazo por la miseria en que vive el país y el despotismo con que actúan las máximas autoridades, encabezadas por los militares.

Lo cierto es que las acciones de protestas reflejan un estado de caos, ingobernabilidad, decepciones y frustraciones de numerosos sectores de la sociedad ante el gobierno del partido Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP).

Las manifestaciones ponen en duda el apoyo real que tiene el presidente en los círculos castrenses quienes se encuentran en el centro de las protestas sean como protagonistas o responsables de hechos que han desatado otros reclamos dentro de la población.

Por otro lado, las manifestaciones ponen en dudas el apoyo de la población al Presidente y al partido CDP después que ambos alcanzaran una rotunda victoria en las elecciones presidenciales y legistativas que tuvieron lugar a finales del pasado año en ese país.

Como quiera que sea, las verdaderas causas que han provocado las manifestaciones de acuerdo con los criterios de los partidos de la oposición, radican en el incremento sistemático de los precios de los alimentos, motivada entre otras razones, por la crisis en Costa de Marfil y la crisis mundial, el estado de miseria que afecta a la mayoría de la población, el poco acceso a la atención médica primaria, la carencia de agua potable, electricidad, la pobreza que afecta principalmente a niños y mujeres, el desempleo, el analfabetismo, el aumento alarmante de la criminalidad, la inseguridad de los ciudadanos por el incremento del tráfico y consumo de drogas y el comercio ílicitos de armas.

A ello se añade las acusaciones de los sectores de la oposición quienes consideran que en el país crecen los niveles de corrupción, nepotismo, arrogancia e impunidad del liderazgo del partido de gobierno CDP, que según ellos, se enriquecen cada vez más con los fondos del Estado.

Ante los acontecimientos muchos afirman que la situación en Burkina Faso no se estabilizará hasta tanto el mandatario burkinabés no dimita y por consiguiente animan la idea de que Burkina Faso puede ser la próxima ficha del dominó y la primera en Africa Subsaharina, refiriéndose a las manifestaciones populares que concurren en países de África Norte y Medio Oriente y que han derrocado o mantienen en aprieto a gobiernos que han permanecido en el poder por décadas.

Y no es infundada la hipótesis de la expulsión del actual gobierno en Burkina Faso como consecuencia de la movilización popular, máxime cuando en esa nación del occidente de África está situada geográficamente cerca de los escenarios donde tienen hoy lugar los acontecimientos que conmocionan al planeta. De hecho el 50% de población burkinabé practica la religión musulmana, como sucede en África Norte y Medio Oriente y por si fuera poco, al presidente Blaise Campoare le une una larga y estrecha amistad con el líder libio Maummar el Gadafi.

Sin embargo, ante la gravedad de los acontecimientos, el liderazgo burkinabé aún tiene espacio de maniobra. En otras ocasiones de crisis Campoare y su partido han mostrado capacidad de reacción. El partido de gobierno CDP tiene experiencia política y pueden lograr la unidad de acción para defender sus posiciones ante lo que puede identificarse como peligros externos, referiéndose a otras fuerzas políticas. Los partidos de oposición y especialmente de los partidos de izquierda han revelado debilidad e incapacidad de presentar programas alternativos y de liderear los actuales acontecimientos. Hasta el momento, el presidente Campoare sigue contando con el apoyo de los principales donantes internacionales. Todo ello pudieran permitirle, una vez más, desarrollar su ya probada capacidad de maniobra política.

De hecho y ante las protestas, el gobierno ha comenzado a reaccionar aplicando todo el peso de la fuerza y la capacidad de maniobra negociadora que lo ha distinguido históricamente en su diseño de política exterior para la región.

A las acostumbradas medidas de presión militar con el objetivo de restablecer el orden y la tranquilidad en el país, el presidente Campoare ha mencionado entre sus prioridades la realización de reformas democráticas y el compromiso de reunirse con todas las esferas de la sociedad.

De hecho el presidente Campoare se reunió con los representantes de las jerarquías religiosas y los caciques quienes les expresaron su voluntad de sumarse a las disposiciones para propiciar el mantenimiento del orden y cooperar para la estabilización de la situación interna del país.

De igual forma, el presidente Campoare ha realizado cambios en la jerarquía militar, nombró un primer ministro y se anuncia la formación de un nuevo gabinete.

Habría entonces que ver si en la actual coyuntura política internacional, el liderazgo de Campoare puede escapar, como lo ha hecho en otras ocasiones, de las tormetas de cambios, en un país donde concurren 60 grupos étnicos, se incriben 150 partidos políticos y donde la máxima de la tradición social es: El jefe, siempre es jefe.
Fuente: Panorama Mundial

No hay comentarios:

Publicar un comentario