viernes, 28 de junio de 2013

CUANDO "MADIVA" ESTUVO EN CUBA "

"MADIVA"  EL LÍDER SUDAFRICANO INQUEBRANTABLE ESTUVO EN CUBA.   

Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un poblado de 300 habitantes cerca de Umtata en el Transkei. Pertenecía al clan Madiba de la etnia xhosa, fue uno de los 13 hijos, que tuvo su padre Gadla Henry Mphakanyiswa o (también llamado Henry Mgadla Mandela),a su vez era bisnieto de rey (Ngubengcuka, que falleció en el año 1832); su madre era Nonqaphi Nosekeni Fanny 

In October 1963 Nelson Mandela joined nine others on trial for sabotage in what became known as the Rivonia Trial.  Facing the death penalty his words to the court at the end of his famous ‘Speech from the Dock’ on 20 April 1964 became immortalized:

I have fought against white domination, and I have fought against black domination. I have cherished the ideal of a democratic and free society in which all persons live together in harmony and with equal opportunities. It is an ideal which I hope to live for and to achieve. But if needs be, it is an ideal for which I am prepared to die.”

On 11 June 1964 Nelson Mandela and seven other accused Walter Sisulu, Ahmed Kathrada, Govan Mbeki, Raymond Mhlaba, Denis Goldberg, Elias Motsoaledi and Andrew Mlangeni were convicted and the next day were sentenced to life imprisonment. Denis Goldberg was sent to Pretoria Prison because he was white while the others went to Robben Island.
 http://www.nelsonmandela.org/



"El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.
Desde sus días iníciales la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad."... Mandela, Cuba , 1991

..."Su gran apóstol José Martí dijo: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.Mandela, Cuba 1991



Discurso de Nelson Mandela el 26 de julio de 1991 en 38º Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada.

Primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y del gobierno de Cuba, presidente de la república socialista de Cuba, comandante en jefe Fidel Castro; Internacionalistas cubanos que tanto han hecho por la liberación de nuestro continente; Pueblo cubano; camaradas y amigos:
Para mí es un gran placer y un honor encontrarme hoy aquí, especialmente en un día tan importante en la historia revolucionaria del pueblo cubano. Hoy Cuba conmemora el trigésimo octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada. Sin el Moncada la expedición del Granma, la lucha en la Sierra Maestra y la extraordinaria victoria del 1ro de Enero de 1959 nunca habrían tenido lugar.

Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el país que tanto ha hecho por los pueblos de África.
Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución. Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo.
El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.
Desde sus días iníciales la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad.

Admiramos los sacrificios del pueblo cubano por mantener su independencia y soberanía ante la pérfida campaña imperialista orquestada para destruir los impresionantes logros alcanzados por la Revolución Cubana.

Nosotros también queremos ser dueños de nuestro propio destino. Estamos decididos a lograr que el pueblo de Sudáfrica forje su futuro y que continúe ejerciendo sus derechos democráticos a plenitud después de la liberación del apartheid. No queremos que la participación popular cese cuando el apartheid haya desaparecido. Queremos que el momento mismo de la liberación abra el camino a una democracia cada vez mayor.

Admiramos los logros de la Revolución Cubana en la esfera de la asistencia social. Apreciamos cómo se ha transformado de un país al que se le había impuesto el atraso a uno de cultura universal. Reconocemos los avances en los campos de la salud, la educación y la ciencia.

Es mucho lo que podemos aprender de su experiencia. De modo particular nos conmueve la afirmación del vínculo histórico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicación sistemática del racismo no tiene paralelo.

Pero la lección más importante que ustedes pueden ofrecemos es que no importa cuáles sean las adversidades, no importa cuáles sean las dificultades contra las que haya que luchar, ¡no puede haber jamás claudicación!
¡Es un caso de libertad o muerte!

Yo sé que su país atraviesa actualmente muchas dificultades, pero tenemos confianza en que el indoblegable pueblo cubano las vencerá en la misma forma en que ha ayudado a otros pueblos a vencer las que afrontaban.

Sabemos que el espíritu revolucionario de hoy se inició hace mucho, y que ese espíritu se fue nutriendo del esfuerzo de los primeros combatientes por la libertad de Cuba y de hecho por la libertad de todos aquellos que sufren bajo el dominio imperialista.

Nosotros también hallamos inspiración en la vida y ejemplo de José Martí, quien no es solo un héroe cubano y latinoamericano sino una figura justamente venerada por todos los que luchan por la libertad.

También honramos al gran Che Guevara, cuyas hazañas revolucionarias ‹incluso en nuestro continente‹ fueron de tal magnitud que ningún encargado de censura en la prisión nos las pudo ocultar. La vida del Che es una inspiración para todo ser humano que ame la libertad. Siempre honraremos su memoria.

Hemos venido aquí con gran humildad. Hemos venido aquí con gran emoción. Hemos venido aquí conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África?

¿Cuántos países del mundo se benefician de la obra de los trabajadores de la salud y los educadores cubanos?
¿Cuántos de ellos se encuentran en África?
¿Dónde está el país que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada?
¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba?
Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola ‹en una escala tal que nos era difícil creerlo‹ cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.

Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros.

Sabemos también que esta fue una acción popular en Cuba. Sabemos que aquellos que lucharon y murieron en Angola fueron solo una pequeña parte de los que se ofrecieron como voluntarios. Para el pueblo cubano, el internacionalismo no es simplemente una palabra, sino algo que hemos visto puesto en práctica en beneficio de grandes sectores de la humanidad.

Sabemos que las fuerzas cubanas estaban dispuestas a retirarse poco después de repeler la invasión de 1975, pero las continuas agresiones de Pretoria hicieron que esto fuera imposible.

La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica.
¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África!
¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía!
¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia!
¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco!
¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica!
¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas!
¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes!
¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral!
¡Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!
El apartheid no es algo que haya comenzado ayer. Los orígenes de la dominación racista blanca se remontan tres siglos y medio, al momento en que los primeros colonos blancos iniciaron el proceso de división y posterior conquista de los Khoi, los San y otros pueblos africanos: los habitantes originarios de nuestro país.
El proceso de conquista, desde su comienzo, engendró una serie de guerras de resistencia, las que a su vez generaron nuestra guerra de liberación nacional. Luchando con grandes desventajas, los pueblos africanos trataron de defender sus tierras. Pero la base material y la resultante fuerza militar de los agresores coloniales llevaron a los divididos reinos y jefes tribales a la derrota.
Esta tradición de resistencia aún pervive y sirve de inspiración a nuestra lucha actual. Nosotros honramos la figura del gran profeta y guerrero Makana, que murió tratando de escapar de la prisión de la Isla Robben en 1819; de Hintsa, Sekhukhune, Dingane, Moshoeshoe, Bambatha y otros héroes de la resistencia ante la conquista colonial.
Fue con estos antecedentes de captura de territorios y conquistas que se creó la Unión Sudafricana en 1910. Para apariencias externas, Sudáfrica se convirtió en un estado independiente, pero en realidad los conquistadores británicos entregaron el poder a los blancos que se habían establecido en el país. Así la nueva Unión Sudafricana pudo formalizar la opresión racial y la explotación económica de los negros.
Después de creada la Unión, la adopción de la Ley de Territorios ‹encaminada a legalizar las apropiaciones del siglo XIX‹ aceleró el proceso que conduciría a la constitución del Congreso Nacional africano el 8 de junio de 1912.
No voy a recontarles la historia del ANC. Baste decir que los 80 años de nuestra existencia han sido testigos de la evolución del ANC desde sus inicios, cuando procuraba unir a los pueblos africanos, hasta convertirse en la fuerza principal en la lucha de las masas oprimidas por acabar con el racismo y fundar un estado no racial, no sexista y democrático.
Su militancia se ha transformado de un pequeño grupo inicial de profesionales y jefes, etcétera, a una verdadera organización de masas populares.
Sus objetivos han evolucionado de la simple búsqueda de mejoras para la población africana, a buscar en cambio la transformación fundamental de toda Sudáfrica en un estado democrático para todas.
Los métodos para lograr sus objetivos de mayor alcance han adquirido a través de los años un mayor carácter de masas, lo que se refleja en la creciente participación popular dentro del ANC y en las campañas encabezadas por el ANC.
En ocasiones, algunos señalan que los propósitos iniciales del ANC y su composición original eran los de una organización reformista. La verdad es que desde su nacimiento el ANC era portador de profundas implicaciones revolucionarias. La formación del ANC fue el primer paso hacia la creación de una nueva nación sudafricana. Con el tiempo ese concepto se desarrolló hasta encontrar una clara expresión ‹hace 36 años‹ en la declaración de la Carta de la Libertad, donde se expresa que “Sudáfrica pertenece a todas los que en ella viven, tanto negros como blancos”.  Esta constituyó un rechazo inequívoco al estado racista que existía y la afirmación de la única alternativa que nos resulta aceptable, una donde el racismo y sus estructuras sean finalmente liquidados.
Es bien sabido que la respuesta del estado a nuestras legítimas demandas democráticas fue, entre otras, la de acusar a nuestra dirigencia de traición y realizar a comienzos de los años 60 masacres indiscriminadas. Estos hechos y la proscripción de nuestra organización nos dejó sin otro camino que el de hacer lo que ha hecho cualquier pueblo que se respete a sí mismo ‹incluido el cubano-, es decir, levantarnos en armas para reconquistar nuestro país de manos de los racistas.
Debo decir que cuando quisimos alzamos en armas nos acercamos a numerosos gobiernos occidentales en busca de ayuda y solo obtuvimos audiencia con ministros de muy bajo rango. Cuando visitamos Cuba fuimos recibidos por los más altos funcionarios, quienes de inmediato nos ofrecieron todo lo que queríamos y necesitábamos. Esa fue nuestra primera experiencia con el internacionalismo de Cuba.
Aunque nos alzamos en armas, no fue esa la opción de nuestra preferencia. Fue el régimen del apartheid el que nos obligó a tomar las armas. Nuestra opción preferida siempre ha sido la de encontrar una solución pacífica al conflicto del apartheid.
La lucha combinada de nuestro pueblo dentro del país, así como la creciente batalla internacional contra el apartheid durante la década del 80 abrieron la posibilidad de una solución negociada a dicho conflicto. La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos. Este hecho, conjuntamente con la lucha de nuestro pueblo dentro del país, fue crucial para hacer entender a Pretoria que tenía que sentarse a la mesa de negociaciones.
Fue el ANC el que inició el actual proceso de paz que esperamos conduzca a una transferencia negociada del poder al pueblo.
No hemos iniciado este proceso con objetivos distintos de los que buscábamos obtener mediante la lucha armada. Nuestras metas continúan siendo las de alcanzar las demandas contenidas en la Carta de la Libertad y no nos vamos a conformar con menos.
Ningún proceso de negociación puede tener éxito hasta que el régimen del apartheid comprenda que no habrá paz a menos que haya libertad y que no vamos a ceder en una sola de nuestras justas demandas. Deben comprender que no aceptaremos ningún proyecto constitucional que pretenda mantener los privilegios de los blancos.
Tenemos motivos para pensar que aún no hemos logrado que el gobierno entienda esta posición y les advertimos que si no escuchan tendremos que usar nuestra fuerza para convencerlos.
Esa fuerza es la fuerza del pueblo y en última instancia sabemos que las masas no solo exigirán sino que ganarán sus plenos derechos en una Sudáfrica no racista, no sexista y democrática.
Pero nosotros no buscamos solamente una meta en particular, proponemos una vía específica para lograr esa meta, una vía que supone la participación del pueblo en todo momento. No queremos un proceso que conduzca a un acuerdo ajeno al pueblo y donde su papel sea meramente el de aplaudir.
El gobierno resiste esto a toda costa porque la cuestión de cómo se hace una constitución y cómo se llevan a cabo las negociaciones está íntimamente vinculada a si el resultado es o no es democrático.
El actual gobierno quiere permanecer en el poder durante todo el proceso de transición. Nuestra opinión es que eso es inaceptable. Los propósitos del gobierno en las negociaciones son claros. No podemos permitirle que utilice sus poderes como gobierno para favorecer su propia causa y la de sus aliados ni que utilice esos mismos poderes para debilitar al ANC.
Y esto es exactamente lo que están haciendo. Legalizaron al ANC, pero tenemos que trabajar en condiciones muy diferentes a las de otras organizaciones. No disfrutamos de la misma libertad de organización como el Inkatha y otras organizaciones aliadas al régimen del apartheid. Nuestros miembros se ven hostigados y son incluso asesinados. A menudo se nos impide efectuar reuniones y manifestaciones.
Creemos que el proceso de transición debe ser controlado por un gobierno capaz y que tenga además la voluntad de crear y mantener las condiciones propicias para la libre actividad política. Un gobierno que actúe con vistas a asegurar que la transición sea para crear una verdadera democracia y nada menos.
El actual gobierno se ha mostrado bastante renuente o incapaz de crear un clima propicio para las negociaciones. Se retracta de los acuerdos tomados para la liberación de los prisioneros políticos y para permitir el regreso de los exiliados. Recientemente ha permitido que se dé una situación en la que un verdadero reino de terror y violencia se desata contra las comunidades africanas y contra el ANC como organización.
En esa ola de violencia han sido asesinadas 10 mil personas desde 1984, 2 mil de ellas solo en lo que va del año. Siempre hemos dicho que este gobierno que se vanagloria de sus fuerzas policiales profesionales es perfectamente capaz de poner fin a la violencia y juzgar a los culpables. Pero no solo no muestra ninguna voluntad de hacerlo sino que ahora tenemos pruebas irrefutables ‹que han sido publicadas en la prensa independiente‹ de su complicidad con la violencia.
La violencia se ha utilizado en un intento sistemático de fortalecer a Inkatha como un aliado potencial del Partido Nacional. Ahora contamos con pruebas que evidencian la entrega de fondos por el gobierno a Inkatha, dinero que proviene de los contribuyentes.
Todo esto indica la necesidad de crear un gobierno interino de unidad nacional que presida la transición. Necesitamos un gobierno que goce de la confianza de amplios sectores populares para que gobierne durante ese delicado período, para asegurar que los contrarrevolucionarios no puedan alterar el proceso y garantizar que la elaboración de la constitución se lleve adelante en un clima libre de represión, intimidación y miedo.
Creemos que la constitución misma debe ser elaborada en la forma más democrática posible. En nuestra opinión la mejor forma de lograrlo es a través de la elección de representantes a una asamblea constituyente con mandato para elaborar un proyecto de constitución. Hay organizaciones que retan al ANC cuando afirma ser la organización más representativa del país. Si no es cierto, que demuestren su apoyo popular en las urnas electorales.
Para asegurar que las masas populares queden incluidas en este proceso estamos distribuyendo y discutiendo nuestras propias propuestas constitucionales y un proyecto de carta de derechos. Queremos que estas sean discutidas en todas las estructuras de nuestra alianza, es decir, el ANC, el Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos, así como por el pueblo en general. De ese modo cuando el pueblo vote por el ANC para que la represente en una asamblea constituyente, sabrá no solo lo que el ANC defiende en líneas generales, sino qué tipo de constitución queremos. Naturalmente estas propuestas constitucionales están sujetas a revisión sobre la base de consultas con nuestros miembros, con el resto de la alianza y con el pueblo en general. Queremos lograr una constitución que reciba amplio apoyo, lealtad y respeto. Eso solo puede lograrse si vamos realmente a las masas populares.
A fin de impedir estas justas demandas, se han hecho varios intentos para minar y desestabilizar al ANC. La violencia es el más grave de esos intentos, pero hay otros métodos más insidiosos. En la actualidad, tanto en la prensa como entre nuestros adversarios políticos y muchos gobiernos occidentales, existe una obsesión con nuestra alianza al Partido Comunista Sudafricano.
La prensa constantemente publica especulaciones sobre el número de comunistas que integran nuestro ejecutiva nacional y aducen, que estamos, siendo dirigidos por el Partido Comunista.
El ANC no es un partido comunista sino un amplio movimiento de liberación que entre sus miembros incluye a comunistas y a otros que no lo son. Cualquier persona que sea miembro leal del ANC, y que acepte la disciplina y los principios de la organización, tiene el derecho de pertenecer a sus filas.
Nuestra relación con el Partido Comunista Sudafricano como organización se basa en el respeto mutuo. Nos unimos con el Partido Comunista Sudafricano en torno a aquellos objetivos que nos son comunes, pero respetamos la independencia de cada uno y su identidad individual. No ha habido intento alguno por parte del Partido Comunista Sudafricano de subvertir al ANC. Por el contrario, derivamos fuerza de esa alianza.
No tenemos la más mínima intención de hacerles caso a aquellos que nos sugieren y aconsejan que rompamos esa alianza. ¿Quiénes son los que ofrecen estos consejos no solicitados? Provienen mayormente de los que nunca nos han dado ayuda alguna. Ninguno de esos consejeros ha hecho jamás los sacrificios que han hecho los comunistas por nuestra lucha. Esa alianza nos ha fortalecido y la haremos aún más estrecha.
Nos encontramos en una fase de nuestra lucha en la que ya se avizora la victoria. Pero tenemos que asegurar que esa victoria no nos sea arrebatada. Tenemos que asegurar que el régimen racista sienta el máximo de presión hasta el final para que comprenda que tiene que ceder, que el camino hacia la paz, la libertad y la democracia es irresistible.
Por eso deben mantenerse las sanciones. No es este el momento de premiar al régimen del apartheid. ¿Por qué habría de premiársele por derogar leyes reconocidas como un delito internacional? El apartheid aún existe. Hay que obligar al régimen a que lo elimine. Y solo cuando ese proceso sea irreversible podremos comenzar a pensar en disminuir las presiones.
Estamos hondamente preocupados por la actitud que la administración Bush ha adoptado con respecto a este asunto. Ese fue uno de los pocos gobiernos que estuvo en contacto habitual con nosotros para examinar la cuestión de las sanciones y le hicimos ver claramente que eliminar las sanciones sería prematuro. Sin embargo esa administración, sin siquiera consultarnos, sencillamente nos informó que las sanciones norteamericanas iban a ser anuladas. Consideramos que eso es totalmente inaceptable.
Es en este contexto que valoramos muy, muy hondamente nuestra amistad con Cuba. Cuando usted, compañero Fidel, dijo ayer que nuestra causa es la causa de ustedes, yo sé que ese sentimiento surge del fondo de su corazón y que es el sentimiento de todo el pueblo de Cuba revolucionaria.
Estamos unidos porque nuestras organizaciones, el Partido Comunista de Cuba y el ANC, luchan en defensa de las masas oprimidas, para que aquellos que crean las riquezas obtengan sus frutos. Su gran apóstol José Martí dijo: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.
Nosotros en el ANC siempre estaremos del lado de los pobres y sin derechos. No solamente estaremos junto a ellos. Vamos a asegurarnos de que más temprano que tarde los pobres y sin derechos rijan la tierra en que nacieron y que ‹como expresa la Carta de la Libertad‹ sea el pueblo el que gobierne. Y cuando ese momento llegue, habrá llegado no solamente por nuestros propios esfuerzos, sino también gracias a la solidaridad, al apoyo y al estímulo del gran pueblo cubano.
Debo concluir mis palabras refiriéndome a un hecho del cual todos ustedes son testigos. El comandante Fidel Castro me impuso a mí la orden más alta que este país puede conceder. Me siento indigno de esta condecoración porque pienso que no la merezco.
Es un premio que debe otorgársele a aquellos que ya han logrado la independencia de su pueblo. Pero es fuente de inspiración y de renovada fuerza el ver que esta condecoración se confiere al pueblo de Sudáfrica como reconocimiento de que está erguido y lucha por su libertad.
Esperamos sinceramente que en los días venideros seamos dignos de la confianza en nosotros que se ve expresada en esta condecoración.
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Viva el compañero Fidel Castro!

De la vida de Mandela compilamos los siguientes datos:
referentes a su  vida y los nombres que se le han dado y que tienen especial importancia histórica:

Names


Mr Nelson Rolihlahla Mandela is sometimes called by other names.
Each name has its own special meaning and story. When you use them you should know what you are saying and why. So here is a brief explanation of each name.
Rolihlahla – This is Mr Mandela’s birth name: it is an isiXhosa name which means “pulling the branch of a tree”, but colloquially it means “troublemaker”. His father gave him this name.
Nelson – This name was given to him on his first day at school by his teacher, Miss Mdingane. Giving African children English names was a custom among Africans in those days and was influenced by British colonials who could not easily, and often would not, pronounce African names. It is unclear why Miss Mdingane chose the name “Nelson” for Mr Mandela.
Madiba This is the name of the clan of which Mr Mandela is a member. A clan name is much more important than a surname as it refers to the ancestor from which a person is descended. Madiba was the name of a Thembu chief who ruled in the Transkei in the 18th century. It is considered very polite to use someone’s clan name.
Tata – This isiXhosa word means “father” and is a term of endearment that many South Africans use for Mr Mandela. Since he is a father figure to many, they call him Tata regardless of their own age.
Khulu – Mr Mandela is often called “Khulu”, which means great, paramount, grand. The speaker means “Great One” when referring to Mr Mandela in this way. It is also a shortened form of the isiXhosa word “uBawomkhulu” for “grandfather”.
Dalibhunga – This is the name Mr Mandela was given at the age of 16 once he had undergone initiation, the traditional Xhosa rite of passage into manhood. It means “creator or founder of the council” or “convenor of the dialogue”. The correct use of this name when greeting Mr Mandela is “Aaah! Dalibhunga”.
Other names – Of course, Mr Mandela’s family use many terms of endearment for him. His grandchildren use variants of “Grandfather”, like “Granddad” for instance. Mrs Graça Machel frequently uses “Papa”.


CULTURA AFRICANA. LA LITERATURA


África, es el  tercer continente más grande de la Tierra, con islas adyacentes, que ocupa una superficie de unos 30.243.910 km², alrededor del 20% del total de la masa terrestre. Bañado por las aguas del océano Atlántico al oeste y del Índico al este, está separado de Europa y Asia por el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo, al norte, y por el canal de Suez y el mar Rojo, al noreste. La población del continente en 2008 es de 955.006.740 habitantes. A finales del siglo XIX se produjo el reparto de África, hecho determinante en la evolución económica y social del continente a lo largo de la pasada centuria.

Poseedora de una rica y variada literatura que se ha ido desarrollando desde las primeras sociedades africanas y continúa floreciendo en nuestros días.
 La literatura africana escrita ha estado siempre en deuda con la literatura oral, que adopta formas muy diversas. Los proverbios y adivinanzas transmiten códigos de conducta y a menudo reflejan la cultura del hablante (de su uso dependen el arte de la argumentación y la conversación), mientras que los mitos y las leyendas ponen de manifiesto la creencia en lo sobrenatural, además de explicar los orígenes y el desarrollo de los estados, clanes y otras organizaciones sociales de importancia. 
Generalmente se considera que las leyendas y los mitos tienen una base real. En muchos casos ofrecen una crónica sumamente detallada de la historia de un pueblo. Los cuentos populares, por su parte, se consideran fruto de la ficción. Los personajes principales de los cuentos populares africanos más famosos son la tortuga, la liebre y la araña. Estos cuentos se han difundido por todo el continente y han pasado también al Caribe, Estados Unidos y parte de Sudamérica como resultado del tráfico de esclavos africanos.
A lo largo del siglo XX, y gracias a la labor de antropólogos e historiadores, se ha registrado buena parte de la literatura oral de zonas de Sudáfrica y de las antiguas regiones de Ruanda, Buganda y Congo.
Primera literatura escrita
La primera literatura escrita aparece en el norte de África. Sin embargo, la vida y el pensamiento de esta región están más ligados a Europa y Oriente Próximo que al resto del continente africano. Así, la primera literatura norteafricana del Sahara, al igual que las obras del teólogo cristiano San Agustín y del historiador islámico del siglo XIV Ibn Jaldún, presentan grandes vínculos con las literaturas latina y árabe.
En gran parte de los primeros textos escritos de África occidental se notan las influencias de la literatura islámica, transmitida a través de los norteafricanos tanto en su forma como en su contenido.
 Las primeras obras escritas de África occidental datan del siglo XVI y son fruto del trabajo de eruditos islámicos sudaneses como Abd-al Rahman al-Sadi, autor de Tarij as-Sudan (Historia de Sudán), y Mahmud Kati, autor de Tarij-al Fettach. Estas obras pusieron fin a la tradición oral de los imperios sudánicos occidentales de Ghana, Malí y Songay, de clara ascendencia árabe.
La primera poesía escrita de África occidental era de carácter religioso y lo mejor de ella pone en evidencia el conocimiento de la poesía árabe preislámica y la poesía religiosa norteafricana. El poeta religioso más relevante de África occidental fue Abdullah ibn Muhammed Fudi, que vivió a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, emir de Gwandu y hermano del reformista musulmán Shedu Uthman.
La literatura escrita de África oriental posee también una larga historia y muestra asimismo la influencia de los modelos árabes. Una historia anónima de la ciudad estado de Kilwa Kisiwani, escrita alrededor de 1520 en árabe, es el primer ejemplo conocido de esta literatura. Más tarde aparecieron versiones en swahili de la historia de diversas ciudades estado, así como poemas con un mensaje de carácter religioso o moral. La primera obra conocida en swahili (véase Lenguas africanas), que data de 1728, es el poema épico Utendi wa Tambuka (Historia de Tambuka).
La poesía swahili se desarrolla en su mayor parte a partir de la poesía árabe. Los escritores de poemas épicos en lengua swahili se inspiraron en la tradición romántica que rodeaba al profeta Mahoma y a partir de ésta elaboraron sus textos con entera libertad, adaptándolos a los gustos de oyentes y lectores. Alrededor del siglo XIX la poesía swahili abandonó los temas árabes y adoptó formas bantúes como las canciones rituales.
Los principales poemas escritos en swahili datan de los siglos XIX y XX. El poema religioso más conocido, Utendi wa Inkishafi (El despertar de las almas), escrito por Sayyid Abdallah ibn Nasir, ilustra la vanidad de la vida terrena a través de un relato de la caída de la ciudad estado de Pata. La tradición oral de Liyongo, aspirante al trono de Shagga en el siglo XIII, se recoge en el poema épico Utendi wa Liyongo Fumo (Epopeya de Liyongo Fumo), escrita en 1913 por Muhammad ibn Abubakar.
A pesar de que las regiones del Sudán de África occidental y las regiones costeras de África oriental poseían una rica literatura escrita antes de la llegada de los europeos, la literatura del resto del África subsahariana siguió siendo oral hasta el establecimiento de las misiones y las escuelas europeas.
En la contemporaneidad
Hacia comienzos del siglo XX los africanos empezaron a publicar su literatura en diversas lenguas africanas y europeas. A mediados de la década de 1970, el número de nuevos autores africanos se redujo considerablemente, debido al creciente compromiso de los intelectuales con las cuestiones políticas y académicas.


Sudáfrica
Peter Abrahams
La mayor parte de las obras del escritor sudafricano Peter Abrahams se ocupan de los conflictos generados por la política del apartheid. La autobiografía No soy un hombre libre (1954), recrea su infancia en los barrios bajos del municipio de Vrededorp.
Courtesy Everett Collection
En Sudáfrica surgieron diversos poetas y novelistas de prestigio. Samuel E. K. Mqhayi es autor de una abundante obra en lengua josa, revelando así la fuerza de esta lengua como vehículo para la literatura escrita. Novelistas como Thomas Mofolo y Solomon T. Plaatje, conscientes de los ultrajes cometidos contra los sudafricanos negros bajo la dictadura de los blancos, retrataron a los negros como seres humanos complejos y dotados de un alto sentido moral.
La tercera novela de Mofolo, Shaka, el zulú (1925), es una especie de biografía novelada de Shaka, un señor de la guerra zulú del siglo XIX. Esta obra, escrita originalmente en sotho, está considerada un clásico de esta lengua. La novela histórica de Plaatje, Mhudi, que trata sobre el personaje de Mzilikazi, lugarteniente de Shaka, se publicó en 1930. Su estilo, que incorpora cantos de alabanza, se inscribe en la tradición oral de la literatura bantú.
Nadine Gordimer
La escritora sudafricana Nadine Gordimer recibió el Premio Nobel de Literatura en 1991 por su irónico y profundo tratamiento de la injusticia social. Ambientadas en su país, sus novelas y relatos reflejan la rabia y la frustración que le producía la situación política y social de la Sudáfrica dividida por cuestiones raciales, y su firme condena al sistema del apartheid.

A mediados del siglo XX numerosos escritores sudafricanos abandonaron su país debido a la política gubernamental. Entre los exiliados figuran Peter Abrahams y Ezekiel Mphahlele. La autobiografía No soy un hombre libre está considerada como la mejor obra de Abrahams; en ella relata la opresión racial que padeció durante su infancia en Johannesburgo. Mphahlele es uno de los principales críticos de la literatura africana negra. En su obra La imagen de África (1962), analiza la literatura africana escrita por blancos y negros. El autor lamenta la obsesión de esta literatura por las relaciones raciales y propone un tratamiento más amplio y profundo de los personajes desde otros puntos de vista. Otros autores importantes son A. C. Jordan, que escribe en lengua josa, y el poeta zulú R. R. R. Dhlomo. Prosistas como Alex La Guma y Bloke Modisane, al igual que el dramaturgo y crítico Lewis Nkosi, no obtuvieron reconocimiento hasta después de 1950. Dennis Brutus es un destacado poeta negro sudafricano.
Los blancos sudafricanos poseen también una larga tradición literaria, tanto en afrikáans como en inglés. Entre los escritores en afrikáans figuran poetas como D. J. Opperman y Breyton Breytenbach, considerado uno de los mejores autores en esta lengua; y varios novelistas preocupados por las consecuencias del apartheid político, como J. M. Coetzee, autor de Vida y época de Michael K. (1983). Entre los escritores en inglés cabe citar a Olive Schreiner, cuya novela Historia de una hacienda africana (1883) se considera un clásico por su estudio pionero de las relaciones raciales y sexuales. Los efectos de la política racial sudafricana sobre la vida privada de las personas se reflejan en las obras de diversos escritores del siglo XX internacionalmente conocidos. Figuran entre ellos los novelistas Alan Stewart Paton y Doris Lessing; la novelista y autora de relatos Nadine Gordimer, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1991; y el principal dramaturgo sudafricano, Athol Fugard. Las obras de Fugard, como El nudo de sangre (1961), Boesman y Lena (1969) y La lección de áloe (1980), desafían abiertamente la política gubernamental. Breytenbach, antiguo defensor del nacionalismo afrikáner, escribió en inglés Las confesiones de un terrorista albino (1985). Durante su exilio en París renunció a su lengua materna. La novela ofrece un duro relato de sus siete años en prisiones sudafricanas acusado de terrorismo.



Léopold Sédar Senghor

Primer presidente de Senegal, cargo que desempeñó desde 1960 hasta 1980, el poeta y político Léopold Sédar Senghor ha sido considerado el más importante intelectual africano del siglo XX.

La poesía ha sido la forma literaria dominante entre los escritores africanos en lengua francesa. Léopold Sédar Senghor, el poeta y presidente de Senegal, encabezó el movimiento de la negritud, que tuvo una influencia notable en la configuración del pensamiento de los intelectuales francófonos. Este movimiento, que alcanzó su cima en las décadas de 1930 y 1940, surgió como protesta ante la política de asimilación practicada por los franceses, como rechazo de la cultura occidental, antinatural y sin alma, y como reafirmación de los valores positivos de la cultura africana. Los poetas Briago Diop y David Diop participaron también en el citado movimiento.
Son pocos los novelistas de África occidental que han escrito en francés. Sin embargo, estos escritores figuran entre los más brillantes del continente africano. El guineano Camara Laye destaca por la hondura psicológica de su obra narrativa, por ejemplo la novela autobiográfica El niño negro (1953). Camerún ha dado al mundo dos novelistas, Mongo Beti y Ferdinand Oyono, notables por la extraordinaria fuerza de su sátira.
La literatura de África occidental en lengua inglesa no produjo obras de interés hasta la década de 1940. Desde entonces, no obstante, la producción ha sido impresionante. Destacan especialmente los autores nigerianos, los más conocidos de los cuales son quizá Amos Tuotola y Chinua Achebe. Tutuola se hizo internacionalmente famoso con la publicación de El bebedor de vino de palma (1952), obra basada en mitos y leyendas. Achebe analizó la amenaza que la civilización occidental representa para los valores tradicionales africanos en una de sus primeras novelas, Todo se divide (1958). Un hombre del pueblo (1966) es una sátira política sobre la corrupción en un país africano sin determinar. El poeta y dramaturgo nigeriano Wole Soyinka, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1986, se inspira en mitos yorubas. Abiertamente crítico con el régimen militar nigeriano, Soyinka es autor de una importante obra poética, además de piezas teatrales como La muerte y el caballero del rey (1975) y la novela Los intérpretes (1965), un análisis satírico de la Nigeria moderna y sus antiguas tradiciones. 

El poeta y dramaturgo nigeriano John Pepper Clark hace un provocativo uso de los mitos ijaw (nigerianos) y las situaciones sociales. El poeta nigeriano Gabriel Okara se convirtió con su novela Las voces en uno de los pocos autores africanos que utiliza en su literatura personajes y valores exclusivamente autóctonos. 

El autor más conocido de Sierra Leona es el novelista William Conton. Su África (1960), cuyo protagonista es un joven africano educado en Inglaterra, pone el énfasis en las diferencias culturales.

El ganés Kofi Awoonor figura entre los poetas más interesantes de África. Sus obras abordan los conflictos de la vida y la ominosa presencia de la muerte. El novelista Ayi Kwei Armah relata los últimos días del régimen del presidente ghanés Kwame Nkrumah en la novela La belleza no ha nacido todavía (1968).


LITERATURA CONTEMPORÁNEA




La literatura contemporánea de África oriental incluye importantes obras autobiográficas, como las de los escritores kenianos Josiah Kariuki y R. Mugo Gatheru. James Ngugi, más joven, es autor de varios relatos y novelas, y una obra de teatro. Ngugi analiza en sus obras el impacto del cristianismo en la vida africana y destaca por la sencillez y claridad de su estilo. Jean Joseph Rabéarivelo, nacido en Madagascar, escribía en francés y figura entre los grandes poetas africanos. Sus primeros poemas revelan la influencia del simbolismo francés, estilo que abandonó posteriormente para utilizar con maestría la forma vernácula de la balada. Shaaban Robert, nacido en Tanganika (actual Tanzania), fue el primer poeta y ensayista de África oriental en lengua swahili. Su obra más famosa, Kusadikika (1951), analiza las distintas tendencias políticas de su país. La citada novela es una alegoría inspirada en Los viajes de Gulliver, del escritor británico del siglo XVIII Jonathan Swift. Una de las obras más leídas en África oriental sigue siendo Julio César de Shakespeare, traducida al swahili en 1966 por el entonces presidente de Tanzania Julius Nyerere.




ESCRITORES AFRICANOS EN LENGUA PORTUGUESA

Mención aparte merecen los escritores nacidos en países que, como Mozambique, la República de Cabo Verde y Angola, fueron colonias de Portugal.
Mia Couto, seudónimo de Antônio Emilio Leste Couto, nació en 1955 en Beira, Mozambique. Fue director del periódico Notícias, de la revista Tempo y de la Agencia de Información de Mozambique. Ha publicado, entre otras obras, la novela Terra sonâmbula (1982), el libro de poemas Raízes de orvalho (1983) y el volumen de cuentos Contos do nascer da terra (1987).

José Craveirinha nació en 1922, en la ciudad de Lourenço Marques, actual Maputo, y murió en Johannesburgo en 2003. Escritor de crónicas periodísticas, firmaba sus artículos con el seudónimo Mário Vieira. Estuvo encarcelado entre 1965 y 1969 por su participación en el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO). Publicó, entre otros libros, Chigubo (1964), Cantico a um Dio de catrame (1966), Karingana ua karingana (1974) y Cela 1 (Celda 1, 1980).
Poeta, periodista, crítico de literatura y de cine, Rui Knpfli nació en 1932. De origen mozambiqueño, estudió en Sudáfrica. Volvió a Mozambique y, en 1975, debió abandonar su país por razones políticas. Su obra abarca principalmente colaboraciones en periódicos y revistas. Leer, en opinión de Knpfli, es algo más que un acto de voluntad, “es reverenciar las singularidades personales, las normas e inclinaciones que conforman nuestra cultura” (véase Lectura).
Orlando Mendes nació en la isla de Mozambique en 1916. Obtuvo la licenciatura en Biología en la Universidad de Coimbra. Poeta, novelista y dramaturgo, ha publicado numerosos libros, entre ellos Trajectórias (1940), Clima (1959), Portanto eu vos escrevo (1964) y País emerso I (1975). Deben destacarse además sus colaboraciones en revistas y periódicos mozambiqueños y portugueses.

Germano de Almeida es uno de los escritores más conocidos de la literatura moderna de la República de Cabo Verde. Nació en la isla de Boavista en 1945. Estudió Derecho en Lisboa y fijó su residencia en la isla de São Vicente. Fundó la revista Ponto & Vírgula (1983-1987); el periódico Aguaviva y la editorial Ilhéu, en 1989. Su obra se propone, a través del humor, desenmascarar la hipocresía común a todas las sociedades. Un buen ejemplo de su estilo es O testamento do Sr. Napumoceno da Silva Araujo (1991), libro en el que narra la historia de un hombre que se enriqueció vendiendo diez mil paraguas a los habitantes de una región dominada por la sequía. Esta novela fue adaptada al cine por el cineasta portugués Francisco Manso y ganó, en agosto de 1997, el premio a la mejor película en el Festival de cine de Gramado (Rio Grande do Sul, Brasil). O meu poeta, obra publicada en 1992, es considerada la primera novela nacional de la nueva República de Cabo Verde. Ha publicado, además, A ilha fantástica (1994), Os dois irmãos, estórias de dentro de casa (1996) y A família Trago (1998). 

Sin pretender agotar la riqueza y variedad de la literatura africana en lengua portuguesa, cabe mencionar a Agostinho Neto, poeta angoleño, y a Sebastião Alba, quien, nacido en Braga (Portugal), se trasladó a Mozambique siendo muy joven. En este país publicó, entre otras obras, A noite dividida e Ritmo do presságio, ambas de 1981.
FUENTE:
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