viernes, 15 de julio de 2011

De África y su historia.“Saartjie” la “Venus Hotentote"

 de  África y su historia.“Saartjie” la  “Venus Hotentote"

sELECCIÓN. Isabel Cristina Batista

fragmentos 


Así, hasta épocas recientes, África negra fue considerada como el coto exclusivo de la etnografía primero y de la antropología después. Y no faltan quienes perseveran en esa caracterización. Por ejemplo, el antropólogo norteamericano Erik Wolf, quien titula uno de sus libros “Europa y la gente sin historia” (Wolf, 1987), rótulo bajo el cual caracteriza a muchas culturas con una mayor tradición histórica que aquella a la que el propio autor pertenece.


Pero vayamos al grano. Esta consideración de las culturas del África negra no es fruto solamente de la ignorancia. Todo etnocentrismo tiene una racionalidad económica que, en última instancia, lo justifica y sostiene.

Así, los negros no fueron considerados humanos en la época en que eran objeto de la trata esclavista. El asimilarlos al ganado era condición básica para negociarlos y utilizarlos como tal. Superado el inmenso y bárbaro genocidio de la trata, los negros fueron considerados seres
pueriles, necesitados de la tutoría de la colonización europea.


Superada la colonización, nuevas consideraciones xenófobas y racistas toman el relevo, para legitimar la explotación de la mano de obra inmigrante y el saqueo descarado de las riquezas africanas. Es en este sentido que la lucha de los pueblos africanos por su historia, iniciada por Cheikh Anta Diop hace ya más de cincuenta años, es también la lucha por su libertad.



Los agrónomos latinos asimilaban al esclavo con el ganado y los aperos. El esclavo era el instrumentum vocale, el ganado el instrumentum semivocale y las herramientas el instrumentum mutuum. Lo único que diferenciaba a unos de otros en la consideración técnica de la administración rural era su distinta capacidad para el lenguaje. (Dockés, 1984) Ladeshumanización era la condición básica de la esclavización, esto se reeditó en los campos de concentración nazis.

Pero, si no eran humanos, o si se trataba de subhumanos,¿cuál sería su origen? Se buscaron otras alternativas a la cruza de especies: negros y blancos no podían tener ancestros comunes.

 OTRA ESPECIE HUMANA, LA POLIGÉNESIS

Desde antiguo había habido quienes manifestaran que los negros pertenecían a una especie distinta a la del blanco. El propio John Atkins, antes citado, confesaba que:

Aunque es un poco heterodoxo, estoy convencido de que las razas negra y blanca han “ab origine”, nacidode ancestros diferentes. (Atkins, 1737)

Este convencimiento bastante generalizado se expresó en el nombre dado al fruto de la relación entre negro y blanco. El término “mulato” se deriva de “mula”, que como sabemosdesigna al híbrido de dos especies. Edward Long expresaba un convencimiento popular cuando en su colección de barbaridades afirmaba que la cruza de dos mulatos no producía descendencia.Claro, para él monos y negros tenían más afinidad que negros y blancos.

Pero es notable cómo la Ilustración reelaboró estas creencias en el marco de su enfrentamiento con la Iglesia. En efecto, considerar la existencia de dos especies humanas era una manera de refutar el dogma monogenético de la creación. Así, los ilustrados fueron poligenetistas, afirmando el origen independiente de las distintas razas, a las que se da la entidad de especies. El gran Voltaire opinaba que:

Representa un gran problema respecto de ellos [los africanos] saber si descienden del mono o si el mono desciende de ellos. Nuestros sabios han dicho que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios: ¡heaquí una cómica imagen del Ser eterno, con una nariz aplastada y con poca o ninguna inteligencia! (KiZerbo, 1980)

Voltaire se opuso a la esclavitud en muchos de sus textos, pero también, como buen burgués que era, invertía sus ahorros en empresas ligadas a la trata. De hecho, un armador esclavista de Nantes, puerto por ese entonces dedicado casi totalmente a la trata, le rindió homenaje bautizando Le Voltaire a uno de los barcos de su propiedad. Al menos el gran filósofo creía en el mejoramiento de los negros:Llegará un tiempo, sin duda, en que tales animales sabrán cultivar la tierra, embellecerla con casas y jardines, y conocer la ruta de los astros: hace falta su tiempo para todo. (KiZerbo, 1980)

No todos eran tan optimistas, por ejemplo David Hume enuna nota al pie del capítulo de sus Ensayos dedicado a los caracteres nacionales, se ocupa de las naciones negras:

Estoy en condiciones de sospechar a los negros naturalmente inferiores a los blancos. Escasamente hubo nunca una nación civilizada de tal complexión, ni siquiera algún individuo eminente en la acción o en la especulación. No hay manufacturas ingeniosas entre ellos, ni artes, ni ciencias. Por otra parte, los más rudos y bárbaros de los blancos, tales como los antiguos germanos, o los tártaros del presente, tienen todavíaalgo eminente acerca de ellos, en su valor, forma de gobierno, o algún otro particular. Tal diferencia constante y uniforme no podría ocurrir, en tantos países y épocas, si la naturaleza no hubiera hecho una distinción original entre estas variedades de hombres.(Hume, 2006)

La diferencia entre Voltaire y Hume radica en que, para el último, no hay muchas esperanzas para el futuro desarrollo de los negros. Hay algo intrínseco en ellos que los devalúa en relación a los blancos. Ni siquiera pueden sobresalir individualmente:


 Marcello Malpighi, quien realizó el primer estudio microscópico de la piel humana. Malpighi fue un pionero en la utilización del microscopio y al viviseccionar el cadáver de un negro pudo realizar el primer estudio comparativo de la estructura de la piel. Así, localizó el color particular del negro en una capa de mucosa, ubicada entre la epidermis y la verdadera piel. Por la misma época, Anton van Leeuwenhoek, descubridor de la vida microscópica, afirmaba que la sangre de los negros tenía una estructura distinta a la de los blancos.

Estos avances en el conocimiento dieron mayor sustento a la idea de que el negro pertenecía a una especie distinta, y por supuesto inferior, de hombres. Elemento este muy apropiado para la lucha de los ilustrados contra la religión y la Iglesia. Incluso el gran Linneo, muy reacio como era a establecer distinciones entre los seres humanos:

...describía a los africanos como “flemáticos, indolentesy negligentes... y gobernados por el capricho.”(Davis, 1968)

También Georges Cuvier fue de la misma opinión, y se esmeró en encontrar el parentesco entre el negro y el mono. Para Cuvier:

La raza negra... se caracteriza por su complexión oscura, su cabello crespo o lanoso, el cráneo comprimido y la nariz aplastada. La prominencia de la parte inferior del rostro y el grosor de los labios la
aproximan a todas luces a la familia de los simios; y las hordas que la componen han permanecido siempre en el estado de la más absoluta barbarie. (Davis, 1968)

He aquí una caracterización lapidaria, por parte del naturalista más famoso de su época. Ahora bien, si el negro era un subhombre próximo a los simios y sin parentesco con los hombres verdaderos (blancos), no sólo no podía tener una historia, sino que era, él mismo, parte de la historia natural. Ese era el único sitio en el que podía tener cabida: como un fragmento de la inmensa obra de la naturaleza. En este sentido, y en tanto que objeto de estudio (a más no podía aspirar), su lugar estaba en los museos de historia natural y en los zoológicos. Allí se lo llevó sin ningún escrúpulo, pero no olvidemos que museos y
zoológicos también sirven a la diversión y al espectáculo.


 EN MUSEOS Y ZOOLÓGICOS: “Venus Hotentote”

El propio Cuvier tuvo oportunidad de conocer a una mujer africana, trasladada a París como curiosidad y objeto de estudio. Se trató de la famosa “Venus Hotentote”. “Hotentotes” es el nombre que los colonizadores holandeses de África del sur dieron al los indígenas del grupo joijoi.

El carácter dulce y pacífico de los joijoi los llevó a recibir amigablemente a los boers (campesinos) instalados, en el siglo XVII, en la Colonia del Cabo, por la Compañía de Indias Orientales holandesa. Rápidamente, las tierras fueron apropiadas por los blancos, y los joijoi sometidos aesclavitud y servidumbre, cuando no lisa y llanamente exterminados.



 La “Venus Hotentoteera una infeliz mujer joijoi llevada por uno de sus amos desde la entonces Colonia del Cabo a Europa, para ser exhibida como curiosidad. A Londres llegó en 1810, y recorrió Inglaterra como objeto de un espectáculo que terminó en el escándalo: se la mostraba semidesnuda y, por un pago extra, se permitía que los espectadores tocaran sus nalgas prominentes, producto de la esteatopigia, como si esta característica de las mujeres joijoi no existiera en muchas mujeres europeas.

 Finalmente, una sociedad benéfica solicitó la prohibición del espectáculo y la pobre africana fue llevada ante los tribunales. Luego de que este inconveniente provocara el fin del negocio en Inglaterra, fue trasladada a París, donde un domador de fieras la exhibió durante quince meses.

En ese tiempo, además de satisfacer la curiosidad pública, fue objeto de
estudio por parte de varios científicos franceses, entre ellos Cuvier, quien la describió como una mujer inteligente, de excelente memoria y que hablaba fluidamente el holandés.

Pero quizá lo más significativo se produjo después de la muerte de la “Venus Hotentote”. Falleció en 1815, de algo que se describió como una “enfermedad inflamatoria”.

La comunidad científica parisina se reunió para realizar su autopsia, luego de que Cuvier realizara un vaciado en yeso de su cuerpo. Los resultados de la autopsia fueron publicados también por Cuvier.

Y desde entonces hasta 1974, su esqueleto, su cerebro y sus genitales estuvieron en exposición en el Museo del Hombre de París. Sus genitales, sobre todo, fueron durante ese tiempo objeto de gran curiosidad, por poseer lo que se denominaba sinus pudoris o también “cortina de vergüenza”, en realidad una elongación de los labios menores de la vagina, propia según algunos de las mujeres joijoi. (Gould, 1985)

Sobre la base de estos estudios “científicos” de la Venus Hotentote, un etnólogo norteamericano, Josiah Clark Nott, llegó a la conclusión de que los hotentotes, junto con los bosquimanos, eran:

...los especimenes más bajos y más bestiales de lahumanidad. (Nott, 1855)

¿Habrán cometido los hotentotes alguna vez la bestialidad y la bajeza de convertir a un ser humano en objeto de exhibición?

Lo dudo, pero Nott, primer traductor de la obra de Gobineau al inglés, no podía calificarlos de otra manera.

Los restos de la “Venus Hotentote” retornaron a Sudáfrica en el año 2002, luego de insistentes reclamos iniciados por el gobierno de Mandela y un largo debate, que llegó a la Asamblea Nacional de Francia.

Diana Ferrus, una poetisa sudafricana de ascendencia joijoi, le dedicó un poema que, entre otras cosas, dice:

He venido a sacarte de esta miseria
a llevarte lejos de los ojos curiosos
del monstruo fabricado por el hombre
que vive en las tinieblas
con sus garras de imperialismo
que diseccionó tu cuerpo parte por parte
que asoció tu alma a la de Satán
y se declaró él mismo el dios absoluto.
(Ferrus, 2000)

Por cierto que, con ser significativo, el caso de la “Venus Hotentote” no fue el único. Al menos sus restos fueron a parar a un museo antropológico.

La mayoría de los otros “ejemplares”conocidos debieron convivir con piezas de fauna y flora silvestre. A lo largo del siglo XIX, muchos museos de historia natural,europeos y americanos, incorporaron a sus colecciones ejemplares de distintos tipos raciales, excepto blancos por
supuesto. El último caso en dar cierta polémica fue el “Negro de Banyolés”, en España. Podemos detenernos en este caso paradigmático.


En torno a 1825, dos hermanos franceses, Edouard y Jules Verreaux, realizaron varios viajes al África del Sur con el fin de reunir una colección de animales africanos.

 Los Verreaux eran una mezcla de naturalistas, aventureros y comerciantes, pero su profesión principal era la taxidermia.

En esa época, antes del desarrollo de la fotografía, la única forma de acercar la fauna salvaje a ojos europeos era mediante los zoológicos, que requerían un costo de mantenimiento importantísimo, o mediante los “museos naturales”, mucho más económicos, donde se exhibían
los animales embalsamados.

Los Verreaux tenían su propio museo, la “Maison Verreaux”, en el cual llegaron a reunir una colección muy importante. Allí tenían jirafas, rinocerontes, monos ¿cómo iba a faltar un negro? No se sabe bien cómo, en uno de sus últimos viajes, los Verreaux obtuvieron el cadáver de un africano, al que sometieron al procedimiento de taxidermia habitual.


Trasladado a París, el nuevo ejemplar quedó expuesto en una vitrina, con una lanza en una mano y con el característico escudo en forma de mariposa en la otra.

El tiempo pasó y, luego de la muerte de sus fundadores, la “Maison Verreaux” conoció la decadencia. Tan es así que la viuda de Edouard vendió buena parte de la colección.

 Uno de los compradores fue un veterinario catalán, antiguo director del zoológico de Barcelona, de apellido Darder. Varios años más tarde, en 1916, Darder fundó su propio museo en Banyoles (Girona). En ese sitio instaló la colección que fue reuniendo a lo largo de su vida, incluyendo los ejemplares que comprara la viuda de Verreaux. Allí fue a parar el africano sustraído por los hermanos naturalistastaxidermistas. Y allí quedó expuesto en su vitrina hasta que, en 1991, alguien descubrió que se trataba de un ser humano. El que lo hizo fue un negro, el médico haitiano Alphonse Arcelin, que visitó casualmente el museo Darder. Según un periodista que relató la historia:

Entonces llegó Alphonse Arcelin y lo miró por primera
vez como ninguna otra persona lo había visto: con
piedad y con el profundo horror que deriva del
reconocimiento. (Antón, 2000)


LA OLIMPIADA DE BARCELONA Y EL ESCÁNDALO DE EL NEGRO DE BANYOLES

Es notable como, aún hoy, el periodista parte del supuesto de que sólo un negro podía reconocer a un negro embalsamado como ser humano. Lo cierto es que Arcelin armó un escándalo, y lo hizo en el momento más indicado: las vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Convocó a que los países africanos no enviaran delegaciones si el “Bechuana” (como se lo conocía en Banyoles) seguía estando en exposición. Banyoles era subsede olímpica, y el propio Comité Olímpico solicitó al Ayuntamiento que el negro fuera retirado de la exposición. El Ayuntamiento resistió el pedido, pero los Juegos Olímpicos eran un gran negocio y no era cuestión de arruinarlo con un escándalo. Finalmente, se retiró al negro con vitrina y todo.

 Pasadas las Olimpíadas la discusión continuó: el Ayuntamiento y muchos ciudadanos de Banyoles se negaban a desprenderse de una “pieza” que consideraban parte de su patrimonio cultural. Pero Arcelin era terco y consiguió el apoyo diplomático de varios países africanos
y de la propia Organización para la Unidad Africana, y también del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annam.


Como la cuestión estaba derivando en un escándalo que podía desprestigiar a la diplomacia española, el gobierno de Aznar decidió dar una salida expeditiva al problema: devolver el negro al África. Para ello hubo que realizar algunos trámites burocráticos muy peculiares, tales como el de descatalogar al negro como pieza de museo y reclasificarlo como “resto humano”,etc. Finalmente, trasladarlo desde Banyoles en plena noche (para evitar cualquier escándalo), y embarcarlo en Madrid hacia Botswana, el país que aceptó reclamarlo como propio.


Quizá el “Negro de Banyoles” haya tenido la particularidad de ser el último de estos casos de exhibición de un negro en un museo de historia natural. Seguramente no fue el único, sólo que en los otros casos (como en el Museo del Hombre de París) se adelantó algún tipo de pudor poscolonial.

El fin del colonialismo, y la presencia de un número importante de africanos en las antiguas metrópolis, en calidad de estudiantes, inmigrantes, funcionarios de los nuevos países independientes de África, etc.,inhibió la presencia de estas “piezas” en las colecciones. También
inhibió otros espectáculos, corrientes en el período colonial y precolonial:

 Los “zoos humanos”. Así se denomina hoy a las frecuentes exposiciones públicas de los indígenas en las metrópolis europeas. (Bancel,2000) Claro, en aquellas épocas tenían otros nombres:
“exposiciones etnográficas”, “aldeas negras”, etc. Allí se exponía a los súbditos coloniales en su estado “natural”, a veces como parte de una serie que comenzaba con distintas especies de monos. Frecuentemente debían exhibirse desnudos o semidesnudos en un clima que no les era propio.

La exhibición de poblaciones exóticas se convirtió en algo muy popular en Europa y EE.UU. a partir de la década de 1870, justamente el momento del paroxismo imperialista. Existieron exposiciones en Hamburgo, Londres, Barcelona, Nueva York, Ginebra, etc. Cada una de ellas con una concurrencia de entre 200.000 y 300.000 espectadores. Uno de los pioneros en esta actividad fue un alemán llamado Karl Hagenbeck, que comenzó como comerciante de animales y terminó como gran empresario, de muchos zoológicos europeos. En 1876 envió un comisionista a Sudán para trasladar a Europa algunas fieras salvajes y también algunos nubios. Con éstos organizó una muy exitosa exhibición que se presentó en Berlín, París y Londres.


Advirtiendo el éxito de esta iniciativa, el director del Jardin Zoologique Dʹacclimatation parisino, Geoffroy de Saint Hilaire,organizó dos “espectáculos etnológicos” centrados en la exposición de indígenas africanos.

 La concurrencia llegó ese año (1877) al millón de personas y desde entonces hasta 1912 el Jardin organizó unas treinta “exhibiciones etnológicas”.

Pero la mejor oportunidad de exhibir a los indígenas fueron las grandes exposiciones internacionales. Las exposiciones de París de 1878 y 1889 presentaron reconstrucciones de “aldeas negras”, en el último de los casos poblada con 400 africanos trasladados para ese fin. También las Exposiciones Coloniales de Marsella (1906 y 1922) y París (1907 y 1931) exhibieron indígenas frecuentemente desnudos o semidesnudos.


Estas exposiciones tuvieron una concurrencia masiva: 28 millones en 1889, 34 millones en 1931. El salvajismo de los espectadores era notorio:
“La actitud del público era uno de los temas más
sorprendentes: muchos visitantes arrojaban alimentos
o chucherías a los grupos que se exhibían, comentaban
las fisonomías comparándolas con los primates
(retomando con ello uno de los tópicos de la
antropología física, ávida de sacar a la luz los
 caracteres simiescos” de los indígenas) o riéndose
abiertamente viendo a una africana enferma
temblequeando en su choza”. (Bancel, 2000)

Ciertamente, muchos no soportaban el cambio de clima y
enfermaban, ¿o enfermarían de la humillación? La mortalidad era
alta, también entre algunos de nuestros indios fueguinos, que
pasaron por las exposiciones de París. Esto se podía hacer sin
ningún remordimiento, ya que la propia humanidad de estos
seres era discutible.

Si bien en estas exposiciones se mostraban todos los pueblos colonizados, el énfasis estaba en el África, esa era la mayor atracción.

Hay quien señala que de por medio también estaba el voyeurismo: en esa época no había muchas otras oportunidades de ver a un ser humano desnudo. (Pieterse,1992)

Los empresarios a cargo de muchas de estas exhibiciones provenían del ámbito circense. No solían ser demasiado formales ni respetuosos de los acuerdos establecidos. A veces desaparecían cuando veían decaer el negocio, dejando librados a su suerte a los creadores del espectáculo.

Hay al menos un caso en el que un grupo de africanos se rebeló contra los incumplimientos de su empresario, generando una gran alarma en la población de la ciudad suiza donde habían recalado. ¡No fuera a ser que los salvajes escaparan! Pero fue un caso aislado, en general, los
pobres infelices aislados de su medio social aceptaban resignadamente la humillación y el manoseo. (Minder, (2003)

América no sólo no se quedó atrás, sino que produjo uno de los casos más vergonzosos: por iniciativa de Madison Grant, notorio racista y antropólogo aficionado, en 1906 el Zoológico del Bronx, de Nueva York, colocó a un pigmeo congoleño llamado Ota Benga en la misma jaula que un orangután.

 Allí se puso un cartel: “El eslabón perdido”, con lo que se situaba a Ota Benga en un lugar intermedio entre el hombre y el mono. ¿En qué lugar habría que colocar a Madison Grant? Este personaje fue un gran difusor de las teorías de Gobineau, el tema es que en aquel entonces “eso” era considerado ciencia.


LA CIENCIA GAYA


Quizá la mejor demostración de las limitaciones de eso que llaman “ciencia” pueda encontrarse en el tratamiento que determinados “científicos” dieron a la cuestión racial. Quizá aquellos que pretenden un estatus científico para las disciplinas que profesan dejarían de pretenderlo si supieran hasta qué punto la antropometría, la frenología, la eugenesia, fueron consideradas en su momento “científicas”. Pero, más allá de la presencia de estas pseudociencias (¿cuántas de las ciencias de hoy serán pseudociencias en el mañana?), lo cierto es que existen determinados lugares comunes en el pensamiento académico de
los siglos XIX y XX. Con relación al África subsahariana, como con relación a oriente, esos lugares comunes definen a un “Otro”,en gran medida antitético al ser europeo (Said, 1990). Exploremos esos lugares comunes.


El principal, por cierto no superado, es el del evolucionismo.La idea decimonónica, también compartida por el marxismo, de que todas las sociedades pasan por determinadas etapas de evolución. La antropología fue, en sus inicios, una gran difusora de esta idea, no sólo en cuanto a lo social y cultural, sino también en lo que hace a las características físicas de los individuos. En los términos racistas de Madison Grant, la idea es que:

...estos grupos de la humanidad que en un períodotemprano encontraron refugio en las Américas, en Australia, en Etiopía, o en las islas del mar,representan en gran medida etapas en el desarrollo físico y cultural del hombre, las que los habitantes de Eurasia, más enérgicos, han atravesado hace mucho.
(Grant, 1916)


Por supuesto que los africanos están en la primera de las etapas, de allí su caracterización como “primitivos”. También la atribución al negro de una mentalidad “prelógica”. Levy Bruhl fue quien acuñó esta idea, si bien luego tuvo la honestidad intelectual de retractarse, la idea quedó y pervivió en tanto funcional a los intereses colonialistas europeos.

Después de todo ¿es muy grande la distancia entre esa “prelógica” y la caracterización que hace Gobineau?

La variedad negra es la más baja y ocupa los peldaños inferiores. El carácter animal dado a su forma básica leimpone su destino desde el instante mismo de la concepción. Nunca pasa de las zonas más restringidas del intelecto... Si sus facultades reflexivas son mediocres o incluso inexistentes, sus deseos y, por consiguiente, su voluntad poseen tal intensidad, que a menudo resultan terribles. Muchos sentidos se hallan desarrollados en ella con un vigor desconocido en las otras dos razas; sobre todo el del gusto y el del olfato.Precisamente ese afán de sensaciones es el que nos demuestra de manera más primaria su inferioridad.
(Gobineau, 1884)
Pero la afición de Gobineau era la sociología, de manera quearremete con su “análisis” de las sociedades negras:

Las costumbres de esas poblaciones parecen ser las másbrutalmente crueles. La guerra de exterminio, esa es su política; la antropofagia, esa es su moral y su culto. En ninguna parte, puede uno ver ni villas, ni templos, ni nada que indique sentimiento alguno de sociabilidad.Es la barbarie en toda su fealdad, y el egoísmo de la debilidad en toda su ferocidad. (Gobineau, 1884)

Después veremos más sobre la presunta antropofagia de los negros, sigamos un poco más con Gobineau y nuevamente encontraremos los mismos tópicos de Edward Long:

Las bestias feroces parecen de una esencia demasiado noble para servir de punto de comparación a estas tribus horribles. Los monos bastarán para representarla idea de la psiquis, y en cuanto a la moral, uno se considera obligado a evocar el parecido con los espíritus de las tinieblas. (Gobineau, 1884)

¿Qué tal? Los “espíritus de las tinieblas.” ¿Qué puede ser eso? Por esa época, y aún hoy, se habla del “África Negra.” El aventureroexplorador Henry Morton Stanley publicaba el relato de sus aventuras con el título “A Través del Continente Oscuro” (Stanley, 1998) y el gran novelista Joseph Conrad su muy significativa obra “El Corazón de las Tinieblas.” (Conrad, 1973) ¿Qué era lo tenebroso y oscuro del África? ¿La piel de sus habitantes? Seguramente que no, o al menos no sólo eso.

África era vista como la encarnación del salvajismo, y éste último era la antítesis de los más preciados valores decimonónicos, pudor y castidad incluidos. En esta cuestión hay mucho de miedo al reconocimiento de la propia humanidad en la humanidad del otro. La novela de Conrad, erróneamente considerada anticolonialista, es la mejor expresión de esta cuestión: el blanco que cae en el salvajismo, no puede retornar de él, queda sumido en el horror, el horror.

Sigamos adelante, si bien el Conde de Gobineau hoy sería considerado un diletante, en su época era estimado como uno de los pensadores más lúcidos de su época. Es que sus ideas partían de lugares comunes académicos, en los que el racismo ocupaba un lugar destacado. En la Europa del siglo XIX y buena parte del XX era científico ser racista, y la barrera racial era considerada insoslayable.

La obra de Gobineau sobre la desigualdad de las razas tuvo una difusión amplísima. En los Estados Unidos fue traducida por el precursor americano de la etnología, Josiah Nott, a quien citamos anteriormente. La obra de Nott destila un piadoso odio racial. Describiendo la población del África occidental dice:

Estas son todas tribus salvajes, poco distintas, en naturaleza física y propensiones morales, a los hotentotes. Cualquier cosa similar a un análisis detallado de ellos no sería más que una inútil repeticiónde descripciones, que se encuentran en todos los relatos de viajeros, exhibiendo imágenes de las razas más degradadas de la humanidad. En una palabra, el África toda, al sur de los 10° de latitud norte, muestra una sucesión de seres humanos con su intelecto tan negrocomo su piel, y con una conformación cefálica que convierte a cualquier esperanza en su mejoramiento enun sueño utópico, filantrópico, pero de alguna manera senil. (Nott, 1855)

Desde ya que la educación no puede cambiar nada si, como pensaban estos “cientistas”, el carácter moral depende del carácter físico. Así, para Nott:

...la historia no muestra evidencia de que la educación, o cualquier influencia de civilización que pueda llevarse hacia razas de organización inferior, puedan cambiar radicalmente su carácter físico, ni, en consecuencia, moral. (Nott, 1855)

Nott no estaba solo en este tipo de consideraciones, eran los lugares comunes científicos de su época, para afirmarlos trae en su ayuda la autoridad del etnólogo inglés James Cowles Prichard, quien dice:

Revisando las descripciones de todas las razas enumeradas, debemos observar una relación entre su carácter físico y su condición moral. Las tribus que tienen lo que se denomina el carácter negro en un grado más profundo son las menos civilizadas. Los papels, bisagos, ibos, quienes en el mayor grado se distinguen por caras deformes, mandíbulas salientes, frente rellena, y por otras peculiaridades negras, son las más salvajes y moralmente degradadas de las naciones descritas hasta aquí. Lo inverso de esto es aplicable a todas las razas más civilizadas.(Prichard, 1826)

A la hora de explicar la causa de estas diferencias entre los hombres, el piadoso Nott recurre a la mano del Creador, cuya intervención sería la única capaz de revertir lo establecido:

¿No contemplamos, en todos los aspectos, características humanas tan completamente segregadas de las nuestras, que no pueden ser explicadas de otra manera que suponiéndolas un acto directo de creación? Sobre los rasgos morales e intelectuales de tales ejemplares abyectos no se ha realizado ninguna impresión en cinco mil años: ninguna puede hacerse,(hasta donde la ciencia conoce) hasta que su organización sea modificada por un milagro –la más absurda de las suposiciones desesperadas. (Nott, 1855)

Piadosos o no, los cientistas del siglo XIX consideraban que la barrera racial era infranqueable. Tal el caso de Gustave Le Bon,que llega a equiparar las razas a algo parecido a las especies:

 Las aglomeraciones humanas diseminadas en diversos puntos del globo se clasifican en cierto número de grupos que lleva el nombre de razas. Antes, esta palabra significaba que existían entre los grupos humanos, designados de este modo, diferencias menos grandes que las observadas en los grupos de animales que se designan con el nombre de especies. Pero habiendo probado los progresos de la ciencia moderna que las diversas razas del hombre están separadas por caracteres tan profundos como los que distinguen a las especies de animales afines, hay que tomar ahora el vocablo raza como sinónimo de especie, cuando se aplica al hombre. (Le Bon, 1974)


El pensamiento etnográfico está marcado por la impronta de este racismo y evolucionismo. Uno de los mejores ejemplos es el tratamiento que dio, desde un principio a los fenómenos religiosos africanos. Así, Sir James Frazer hablaba de una secuencia de desarrollo que comenzaba en la magia, seguía en la religión y terminaba en la ciencia. (Frazer, l985) Como si en algún lugar del mundo pudiéramos, aún hoy, encontrar estos tres elementos separados entre sí.

Otro etnólogo evolucionista, Edward Tylor, elucubró una secuencia en el desarrollo del pensamiento religioso que partía del animismo o fetichismo, seguía con el politeísmo y terminaba en las religiones monoteístas. Por supuesto que el ámbito que corresponde a los africanos es el de la magia, en el primero de los casos, y el del animismo o fetichismo, en el segundo.Aún hoy se caracteriza como “fetichistas” a muchas creencias religiosas africanas. El fetichismo deriva su nombre del portugués feicho, cosa hecha o elaborada por el hombre. Se veía primitivismo en adorar ídolos fabricados por los fieles, como  si muchas religiones, presuntamente monoteístas, no utilizaran también objetos de culto o fetiches de distinta índole (imágenes, crucifijos,textos, etc.) (Brelich, l979). Se decía que los africanos “creaban sus dioses”, como si el culto católico no estuviera lleno de ejemplos similares.

Otros lugares comunes muy difundidos es el de la antropofagia africana. Por supuesto que este tema era funcional también a los intereses colonialistas europeos. Un discípulo de Madison Grant, Lothrop Stoddart, caracterizaba a los africanos como sigue:

La ineptitud política del negro, que nunca va más allá del concepto tribal. Mantiene al África negra como un mosaico de pueblos, Guerreando salvajemente entre sí y ampliamente adictos al canibalismo. Entonces, también las religiones nativas son usualmente sanguinarias,  mandando una prodigalidad de sacrificios humanos. Las matanzas ordenadas por magos y médicosbrujos negros alcanzan a veces proporciones ncreíbles.
(Stoddart, 1922)


La creencia en el canibalismo de los negros llegó a tal punto que, el más reputado compendio del conocimiento científico de los inicios del siglo XX, la Enciclopedia Británica, sostenía:

El canibalismo se encuentra en su forma más simple en África. En ese continente la mayoría de las tribus caníbales comen carne humana porque les gusta, y nopor cualquier motivo mágico o por carencia de otra carne animal. (Encyclopedia Britannica, 1911)

También los africanos creyeron en la antropofagia de los blancos, sólo que en ese caso existía un argumento concreto: ¿Para qué podían llevarse a tanta gente en los barcos negreros si no era para comerla? Las fantasías en torno a lo que los antropólogos norteamericanos llaman la “antropofagia gastronómica”, o sea consumir a un prójimo como alimento, son un elemento extendidísimo, que tiene siempre como protagonistas a los africanos y como víctima al explorador europeo hervido en una olla gigantesca.


Evidentemente, en África existió una antropofagia ritual, como también en América, por ejemplo en el caso de los guaraníes. Pero: ¿Acaso no hay también canibalismo ritual en la misa católica? ¿No se consume allí la carne y sangre simbólica de alguien cuyas virtudes se admiran?


También durante la época colonial los africanos creyeron en la antropofagia de los blancos, en ese caso el argumento concreto era: ¿Por qué nunca retornan muchos de los que van a trabajar a las minas y plantaciones de los blancos? Argumento válido por cierto: la riqueza de los europeos fue construida con la vida de muchos africanos. Otra fantasía africana de esta época fue la del vampirismo de los blancos.

Aquí el argumento concreto era el estado lastimoso en que regresaban (los que regresaban) de las minas y plantaciones. ¿Cómo podían haber decaído tanto física y psíquicamente? Evidentemente, los blancos se habían alimentado con su sangre. (White, 2000) Argumento racional, sin duda, por algo seguimos llamando “chupasangre” al explotador. Pero
conviene recordar que no hace mucho, a inicios de la década de
1980, antes de la difusión del HIV, el principal rubro de exportación de Haití, esa África americana, era la sangre humana, y el principal comprador las empresas médicas norteamericanas.


Volvamos a los científicos, quizá muchas apreciaciones puedan atribuirse a la lejanía del objeto de estudio, a la falta de rigurosidad de este último. No fue el caso de la lingüística. Los lingüistas europeos del siglo XIX encontraron que en gran parte de África subsahariana se utilizaba un grupo de lenguas notoriamente emparentadas entre sí. Un lingüista alemán que residió muchos años en África del Sur, W. H. I. Bleek, bautizó a esas lenguas como pertenecientes a la familia bantú, término que elaboró uniendo el prefijo plural ba con el término ntú que en esas
lenguas significa persona.

 A partir de allí y hasta el día de hoy se ha usado y abusado del término, y así es como encontramos quienes hablan de “pueblos bantúes”, “cultura bantú” y hasta “raza bantú”. Tan afortunado fue este término, de creación europea, que terminaron utilizándolo los propios africanos, aún los nacionalistas. Pero volvamos a los lingüistas, ellos encontraron
que estas lenguas tenían un desarrollo comparable al de las europeas: podían expresar perfectamente conceptos, categorías de análisis y se adaptaban perfectamente para la expresión de las especulaciones filosóficas más sutiles.


La conclusión lógica fue que esas lenguas no podían haber sido creadas por los negros, su origen había que buscarlo en otra parte. ¿Dónde? En alguna cultura más o menos blanca (o, mejor diríamos, considerada blanca en ese entonces) como Egipto, aunque para eso hiciera falta crear parentescos donde no los había y diseñar itinerarios lingüísticos traídos de los pelos. Lo que nunca se preocuparon por explicar estos lingüistas es para qué adoptaron los negros términos que, según ellos, no eran capaces de utilizar. (Carme Junyent, l998)

 Hoy día se sabe que las lenguas bantúes son genuinamente africanas y genuinamente negras, su región de origen estaría próxima al Camerún. La relación cierta entre las lenguas negras y la egipcia era exactamente inversa.

El evolucionismo positivista fue la teoría que acompañó al dominio blanco. El negro dejó de ser el animal para convertirse en el primitivo, el salvaje o, en el mejor de los casos, el niño necesitado de tutelaje...


 NOTAS:
RECIENTEMENTE SE REALIZÓ UNA PELÍCULA FRANCESA  SOBRE LA VIDA DE VENUS HOTENTOTE,  QUE LA REPRESENTA UNA  CUBANA 
Evidentemente la emigración hacia lugares fríos o el enfriamiento de lugares a los que había emigrado el hombre primitivo y por tanto el cubrimiento de sus desnudeces influyó, desde el punto de vista evolutivo en la anatomía humana, la cual fue recortando por aquí y por allá, aquello que ya no era necesario para llamar la atención del sexo opuesto. Por eso el asombro de los exploradores y conquistadores blancos cuando se encontraron con sus raíces y descubrieron en lo que hoy es Sudáfrica personajes como “Saartjie”  (1789 – 1815) a aquella Khoikhoi  a la que bautizaron como Sarah Baartman, una mujer cuyo  enorme trasero entre otros atributos la convirtió en atracción de feria; bajo el título de la de Venus hotentote ” (hotentote  se denominaban, un tanto despectivamente, por  entonces a al pueblo Khoi).//cubanuestra1.wordpress.com/2010/09/09/actriz-cubana-interpreta-a-saartjie-la-venus-hotentote/



AUTOR : LUIS CÉSAR BOU  ARTÍCULO  AFRICA YSU HISTORIA
COLECTIVO EDITOR ÚLTIMO RECURSO (CEUR)www.rebelion.org/noticia.php?id=93954
 Octubre/2007
Impreso en Rosario, Argentina
CONTACTAR AUTOR: : obserflictos@yahoo.com.ar
ARTÍCULO COMPLETO: EN FICHERO ADJUNTO

lunes, 11 de julio de 2011

ZIMBABWE LA GRANDE


ZIMBABWE   LA GRANDE

AL SUR  DE SALISBURY , CAPITAL DE RHODESIA MERIDIONAL ACTUALMENTE SIMBABWE , SE VEN LOS  RESTOS  DE ZIMBABWE  LA GRANDE , ANTIGUA METRÓPOLI DE UN PODEROSO  ESTADO NEGRO. ESAS RUINAS , JUNTO CON LOS VESTIGIOS  TODAVÍA MÁS NUMEROSOSO DE ANTIGUAS MINAS DE ORO , COBRE, HIERRO Y ESTAÑO, PRUEBAN  QUE EN ÁFRICA FLORECIÓ  UNA IMPORTANTE EDAD  DE LOS METALES , DOCE SIGLOS ANTES QUE LOS EUROPEOS  PENETRARAN  EN UNA TIERRA  QUE CONSIDERABAN COMO UNA CIVILIZACIÓN NEGRA   CAPAZ DE ALZAR  CIUDADES  COMO ZIMBABWE, SE PERDIERON A CONSECUENCIA  DEL SAQUEO  DE LAS RUINAS  EN EL SIGLO 19 , Y LA CONSIGUIENTE  DESAPARICIÓN DEL ORO , LAS KOYAS , Y OTROS OBJETOS  PRECIOSOSO .

IMAGEN TOMADA DE
manengumba.blogspot.com


SIN EMBARGO, LAS RUINAS DE MAPUNGUBWE, AL SUR DE TRANSVAAL, ESCAPARON  AL PILLAJE , Y LOS IMPORTANTES  DESCUBRIMIENTOS DE OBJETOS DE ORO  Y OTROS MATERIALES  QUE SE HAN HECHO EN ELLAS  ILUMINAN  ESA CULTURA DE LOS METALES  EN CUYO APOGEO  FLORECIÓ ZIMBABWE.

DOS CONSTRUCCIONES SE DESTACAN PARTICULARMENTE  EN ESTAS RUINAS: LA “ACRÓPOLIS”  FORTALEZA CONSTRUIDA  EN LA CIMA DE UNA COLINA , APROVECHANDO LA DISPOSICIÓN NATURAL DE LAS ROCAS, Y EL “ EDIFICIO OVALADO”, SITUADFO  EN LA LLANURA  AL PIE DE LA COLINA , Y CUYAS MACIZAS  PAREDES TIENEN  9 METROS DE ALTO  Y UN ESPESOR QUE LLEGA HASTA 6 METROS . 

DENTRO  DE LAS MURALLAS  DE LA CIUDAD  SE ALZAN LOS RESTOS DE UNA TORRE CÓNICA  EN CUYA BASE SE HICIERON VALIOSOS  DESCUBRIMIENTOS.
BIBLIOGRAFIA:
GUÍA DEL MUNDO 1966,
 ARTICULO COMPILADO POR SUNCA



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NOTAS DE AMPLIACIÓN:
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.

 La mayor parte de los actuales pueblos de Á. tuvieron como predecesores a unos troncos raciales africanos prenegroides o negros que desempeñan un papel importantísimo en el desarrollo de su primera civilización. Los decisivos avances de la agricultura y el uso del hierro se deben a los antepasados directos de los actuales bantúes (v. BANTÚIDAS), o al menos son ellos quienes los utilizan en gran escala. 
Los bantúes, aunque fusionados con los pueblos que encontraban, acabaron por imponer su hegemonía y son los padres de los constructores de Zimbabwe, Mapungubwe y Niekerk. Ya desde los tiempos medievales, en toda la costa del Á. oriental, se rumoreaba la existencia de importantes reinos en el interior del continente africano. En 1517, desde la costa mozambiqueña, el portugués Barbosa daba detalles del principal de ellos, cuya capital, Banametapa, se encontraba a 26 jornadas de la costa; pero no hay testimonio de que los portugueses o los árabes llegaran a él. Sólo en los últimos 100 años se han localizado unas edificaciones pétreas diseminadas a lo largo de un territorio que se extiende por las Rhodesias, franja meridional de la República Democrática del Congo, Mozambique y norte de Transvaal.

      El reino de Zimbabwe. Las más importantes de estas ruinas son las de Zimbabwe, en Rhodesia (v.). Su conjunto -con la acrópolis y el templo o edificio elíptico- es tan impresionante que los primeros europeos que lo vieron (último tercio del s. XIX) pensaron que pertenecía a algún pueblo de la Antigüedad, extraño a los africanos. La Dra. Caton-hompson demostró, en 1931, que sus constructores eran africanos que, al margen de todo contacto con europeos o árabes, lograron desarrollar su cultura sin rupturas revolucionarias con la tradición. Las excavaciones de 1958 han precisado la sucesión de unos «imperios» que no deben entenderse como pueblos que se reemplazan, sino como grupos que se imponen, fundiéndose con los anteriores, y que, antropológicamente, suponen la sustitución de un tipo predominantemente hotentote, al que se atribuyen las primeras construcciones, por otro primordialmente negroide y bantú, al que corresponderían las últimas.

      El primer periodo de Zimbabwe, o premonomotapa, se remonta como límite máximo al s. IV. Se desconoce su tipo racial; pero entonces deben aparecer los bantúes que, en una primera oleada, descienden del N hasta las mesetas de Rhodesia, coincidiendo con la llegada del hierro, para convertirse en los precursores de la mayor parte de la población de Á. m. Primitivamente vivían en chozas de madera, paja y barro; pero, posiblemente desde el s. IX, se inician las grandes construcciones de piedra, rodeadas de altos muros, lo que indica una concentración del poder que, como en el Sudán occidental, se produce aquí durante el primer milenio. 
El segundo periodo -Monomotapa o Shona I -comienza en el s. XII, con la llegada de un pueblo procedente del Zambeze, de habla bantú, racialmente entroncado con los shonas y cuyo rey lleva el título de Monomotapa. 
En esta época, Zimbabwe domina sobre la actual Rhodesia y parte de Mozambique y, desde 1250, es la floreciente capital de un poderoso conglomerado tribal. Su grandeza parece derivarse de la explotación de las minas de oro y cobre de las proximidades que determina un intenso comercio con la India, realizado por la costa oriental africana. El tercer periodo, Shona II (también llamado Mambo o Changamira, porque su jefe o mambo lleva el nombre de Changamira) se inicia ca. 1450, cuando, tras las luchas feudales que provocan la decadencia del reino del Monomotapa, los jefes del S proclaman su independencia. Entonces se construyen impresionantes edificios pétreos en la parte occidental de Rhodesia del Sur y llegan a ocupar Mapungubwe. Entre 1700 y 1750 rehacen y agrandan Zimbabwe, centro de su poder. Este reino Mambo será destruido por los invasores ngunis, en la primera mitad del s. XIX.
    
  La cultura de Mapungubwe. A fines de 1932 se encontraron otras ruinas importantes en las colinas de Mapungubwe, en el Transvaal, cuya relación con Zimbabwe aún no se ha aclarado. Ahora bien, sea como una avanzada meridional del Monomotapa o como caudillos de un Estado propio, los jefes de esta compleja cultura del hierro de Mapungubwe fueron enterrados, con toda pompa, en doradas tumbas. Provisionalmente, se cree que, inmediatamente antes del descubrimiento de la agricultura, vivieron en Mapungubwe unos pueblos paleolíticos, a los que siguieron -antes del 900- otros pueblos pastores prenegros, hotentotes o, al menos, boscopoides, que quizá conocían el cobre. Pronto se debió producir la invasión nórdica de una población emparentada con los constructores de Zimbabwe, de habla bantú, cuyos descendientes actuales son, entre otros muchos, los basutos, los mashonas y los bavendas. Estos invasores, mezclados con la población anterior, se establecen en las colinas, practican la agricultura, excavan en las rocas depósitos para conservar granos y alimentos y construyen plataformas para sus casas que, a veces, refuerzan con piedra. Después de su ocupación por los mambos de Zimbabwe, la región fue dominada en el s. XVII por los bavendas, a quienes reemplazó en el s. xvin una población hotentote que, a su vez, fueron dispersados y empujados hacia el N, en 1825, por los matabeles.

      Las ruinas de Niekerk-Inyanga. Un tercer núcleo de ruinas se encontró a principios del s. XX en Niekerk e Inyanga, en la región fronteriza entre Rhodesia y Mozambique, desde el Bajo Zambeze hasta Swazilandia (v. NGWANE). Su origen parece remontarse a la cultura Ziwa, propia de un pueblo inmigrante que conocía el hierro utilizado allí en el s. VI. Sin embargo, la mayoría de las ruinas corresponden a tiempos mucho más recientes, probablemente al s. XVII, como la de los mambos de Zimbabwe. Construían ciudades pétreas y utilizaban el agua para el riego, mediante terraplenes al estilo azanio (v. ÁFRICA ORIENTAL). Las poderosas fortificaciones levantadas hacen pensar en la existencia de agitadas rivalidades y guerras. A diferencia de.Zimbabwe y Mapungubwe, estos pueblos mantienen contacto con los portugueses, a quienes envían casi todos los productos que determinarán la grandeza de Sofala. Las ruinas de Zimbabwe, Mapungubwe y Niekerk son creación de pueblos bien organizados, de una gran habilidad en el uso de la piedra y el metal, pastores y agricultores evolucionados, que se desarrollaron lentamente a lo largo de siglos, en un proceso que se interrumpe en la segunda mitad del s. XIX por la presencia de los europeos y el subsiguiente reparto de Á. (V. BOTSWANA; LESOTHO; MALAWI; RHODESIA; SUDAFRICANA, REPÚBLICA; NGWANE; y ZAMBIA).
O. GIL MUNILLA.
    BIBL.: The Cambridge History of the British Empire, VIII, Cambridge 1936; G. CATON-THOMPSON, The Zimbabwe Culture, ruins and reactions, Nueva York 1931; L. FOUCHE, Mapungubwe: Ancient Bantu Civilisation on the Limpopo, Nueva York 1937; G. H. WELLINGTON, Southern África, Cambridge 1955. 
Un resumen muy estimable de las culturas antiguas, en B. DAVIDSON, La Historia empezó en África, Barcelona 1963.
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  FUENTE: http://misterios1.tripod.com/ruinas_de_zimbabwe.htm


En la actual República de Zimbabwe en el África sudoriental, la antigua Rhodesia, y muy cerca de la ciudad de Fort Victoria, existe un conjunto de ruinas descubiertas por casualidad en el año 1.868 por un cazador bóer llamado Adam Renders, aunque ya existían referencias a una ciudad perdida en esa zona cuyos orígenes se remontaban a tiempos remotos.Los nativos de la zona donde se encuentran estas ruinas desconocen por completo cualquier referencia a sus posibles constructores. No existe un nexo de unión entre los actuales pobladores y aquéllos quienes levantaron estas colosales construcciones. limitándose a denominarlas con el nombre de "Zimbabwe o Simbabue", que viene a significar "residencia real", aunque no hay quien falte en afirmar que el nombre está compuesto por dos palabras, "simba" y "mabgi", choza y piedras.No es hasta el año 1.871 que empiezan distintos investigadores a sentir un especial interés por estas enigmáticas ruinas, con el geólogo alemán Karl Mauch a la cabeza. 
La total ausencia de inscripciones en todo el recinto ha hecho imposible identificar al pueblo que erigió esta ciudad en el corazón de África. Centro minero fenicio, emplazamiento árabe, la mítica Ofir, donde se supone que estaban emplazadas las minas del Rey Salomón, o simplemente una ciudad de un pueblo africano desaparecido y que no dejó rastro. Todas estas teorías no han llgrado salir del campo de la especulación.
El diseño, materiales, y técnica empleadas en la construcción de esta ciudad, señalan claramente que sus constructores disponían de unos conocimientos que la ciencia oficial no ha catalogado jamás en ningún pueblo del África primitiva.Son famosas sus torres cónicas de varios metros de altura, en forma de silos sin ventanas o cualquier otro tipo de abertura al exterior, muy parecidas a las que existen en la lejana Machu Pichu en Perú, conocidas con el nombre de "cámaras de los hombres voladores". 
Son sorprendentes los muros del Templo, que alcanzan un grosor medio de 4 a 5 metros, por no hablar de algunas de las torres cónicas a las que haciamos referencia anteriormente, que llegan a superar los 9 metros de ancho. Entre sus murallas se han encontrado valiosos objetos de procedencias geográficas muy distantes, desde porcelanas chinas a perlas de Arabia. Su extraño diseño de construcción contiene estilos que recuerdan también a puntos muy alejados, como sería el caso de algunos templos de la India y de Indochina.http://misterios1.tripod.com/ruinas_de_zimbabwe.htm


viernes, 8 de julio de 2011

MAGREB Y EUROPA UNIDOS MUSICALMENTE EN LA HISTORIA

CULTURA AFRICA: Magreb y Europa unidos musicalmente en la historia


Isabel Duque

Viernes 10 de junio de 2011, por Revista Pueblos

Las relaciones e influencias musicales entre los países del Mediterráneo es algo incuestionable. Si nos ceñimos a nuestro entorno cultural más cercano es habitual encontrar la publicación de trabajos de fusión entre flamenco y música árabe; y que se hable de la música andalusí como un patrimonio cultural propio español cuando este es el nombre que denomina también la música tradicional del Magreb. Los nexos de unión parecen claros y el origen de ellos radica fundamentalmente en la presencia de la cultura árabe en la Península Ibérica durante ochos siglos en la Edad Media.

Dirán algunos que de la permanencia árabe en la Península hace ya cientos de años, y es cierto, pero si profundizamos un poco nos daremos cuenta de que los vínculos musicales han perdurado de manera férrea hasta ahora; y no sólo en la música española, sino que la influencia ha calado de manera clara y permanente en lo que conocemos como la música clásica occidental.

En la sociedad que encontraron los árabes cuando llegaron a la Península en el siglo VIII los instrumentos musicales estaban prohibidos por la Iglesia cristiana, que los consideraba pecaminosos por lo lascivo de sus formas y porque incitaban al movimiento del cuerpo. De hecho, la música profana no comienza a ponerse por escrito hasta la Baja Edad Media.

Laúd, rabel y otros instrumentos

Los invasores introducirán en la sociedad civil, entre otros, dos instrumentos cruciales para el desarrollo musical español y europeo; el laúd (ud, palo flexible), de cinco cuerdas dobles, y el rabel, una viola de dos cuerdas a distancia de quinta que con el paso de los años, en el Barroco, desembocaría en la familia del violín tal y como hoy la conocemos. Es decir, que nuestros occidentales violín, viola, chelo y contrabajo, base de toda la música culta europea occidental a partir del siglo XVII, proceden de un instrumento árabe de sólo dos cuerdas (una melódica y otra con función de bordón) que fue adoptado por los juglares junto con otros instrumentos para interpretar la música trovadoresca. Respecto al laúd, es difícil disociar su imagen a la de cualquier cortesano europeo del Renacimiento y del Barroco, y, por otra parte, su relación con el desarrollo posterior de la vihuela y de la guitarra española parece incuestionable.

Existen otros instrumentos de origen árabe muy presentes en nuestra música. De las chirimías orientales (instrumentos de viento con doble lengüeta) nacería en España la dulzaina, instrumento tradicional muy usado en la música folclórica castellana. A la evolución de las chirimías debemos también el oboe, indispensable en la plantilla de cualquier orquesta sinfónica actual.

Atestiguan el uso del laúd y del rabel las descripciones que de ellos se hacen en El Libro del Buen Amor (Arcipreste de Hita), la iconografía presente en los arcos de las iglesias románicas que salpican toca la geografía peninsular y las ilustraciones en miniatura que decoran los cuatro códices que albergan las Cantigas de Santa María (Alfonso X El Sabio). Precisamente ese rey, consciente de todo lo que podían aportar culturalmente los árabes, creó la escuela de traductores de Toledo. Gracias a esas y a otras traducciones Europa conoció, por ejemplo, el sistema musical modal griego.

Música andalusí

La influencia no queda, sin embargo, en una mera asunción de instrumentos musicales. Las formas musicales profanas que se desarrollan en Al-Andalus, las que conforman lo que conocemos como música andalusí, tienen una notable influencia en la cultura posterior. Destacamos la nuwashaha (bordar), una música propia de la vida cortesana y refinada de los palacios árabes de los Omeya cuya estructura, de poema con refrán, acababa con una última estrofa de salida llamada jarcha, escrita en lengua mozárabe pero con grafía árabe; y que para muchos filólogos supone el arranque de la lírica castellana y gallega.

De influencia en sentido contrario podemos señalar la nuba (turno de espera), una música nacida en Al-Andalus que hoy día pervive en el Magreb (Marruecos, Túnez y Argelia). Consiste en la improvisación vocal sobre versos árabes clásicos acompañada de instrumentos de percusión, que tocan sobre unas fórmulas rítmicas llamadas wasu.

Es fácil deducir después de lo relatado que la música profana culta en el sur de Europa, la trovadoresca, recibe un notable impulso de la cultura árabe. El geocentrismo imperante en Europa centralizaba todo el saber en los monasterios, y en ese ámbito la música sólo podía tener un fin espiritual, era un mero acompañante de la voz, del rezo. Aunque en los últimos siglos de la Edad Media se desarrollará enormemente la polifonía vocal, esta nunca dejaría espacio para el uso y avance de instrumentos musicales, o para la utilización de la música como una forma de expresión humana, una fuente de disfrute y de comunicación.

Aunque lo relatado hasta ahora se produce entre los siglos VIII y XV, resulta patente que el vínculo musical ha llegado hasta nuestros días; y que son más los nexos de unión que lo que nos separa de una cultura muy cercana geográficamente (y de la que parece que estamos mentalmente más distanciados).

El flamenco

Queda otro gran foco de unión que escapa del ámbito medieval. Nuestro país exporta el flamenco como su expresión artístico-musical por excelencia. Ligado al mundo gitano, no está el flamenco unido tanto a esa raza como a un lugar geográfico, Andalucía (la población gitana de otras partes del mundo no canta ni baila flamenco). Algunas teorías intentan relacionar directamente este estilo musical con el mundo árabe buscando tanto un nexo común en la etimología del término como explicando que fue Ziryab, un músico persa del siglo VIII que vino a trabajar para la corte Omeya en Córdoba de Abderrahman II, el que introdujo esta forma de cantar.

Ninguna de las dos teorías se sostiene puesto que el pueblo gitano no llegó a España hasta el siglo XV. No sólo eso, sino que el término flamenco no aparece por escrito hasta el XIX y, paradójicamente, en un libro escrito por un inglés. Además, parece que el género musical como tal surgió en el XVIII, cuando los gitanos que había en la Península Ibérica decidieron asentarse en la zona de Andalucía gracias a las buenas condiciones que les ofrecía el entonces rey de España Carlos III. La propia cultura gitana, mezclada con el sustrato cultural y musical que encontraron en esa zona del país, propiciaría la creación del género; y es ahí donde podemos encontrar los nexos de unión con la música y la cultura árabes.

Pero, ¿cuáles son dichos nexos, cuando parece que no se dieron coincidencias ni en el espacio ni en el tiempo? En primer lugar, y es algo que puede apreciarse a simple vista, las dos músicas poseen un concepto de belleza y de elegancia relacionado directamente con lo sinuoso, con lo indirecto. Adentrándonos en lo puramente formal, ambos estilos hacen uso de una estructura rítmica ordenada y simétrica, aunque no lo parezca desde fuera, y usan de manera profusa el microtonalismo (intervalos sonoros inferiores al medio tono, algo inexistente en el sistema tonal equitemperado occidental). En segundo lugar, en cuanto al baile, la importancia del movimiento de brazos y manos independientes del resto del cuerpo nos remite directamente tanto a los bailes del Magreb como de la India.

A parte de todo lo dicho, lo que demuestra un origen común es la cantidad de iniciativas musicales que en los últimos años intentan aunar dichos estilos. Podemos destacar, por ejemplo, la colaboración entre el percusionista egipcio Hossam Ramzy y el guitarrista flamenco de origen alemán Rafa El Tachuela, con el trabajo Flamenco árabe en el año 2003; o el que bajo el título Puertas abiertas realizaron conjuntamente el cantaor Juan Peña El Lebrijano y el violinista marroquí Faical Kourrich en 2005.

Isabel Duque forma parte del Consejo de Redacción de la Revista Pueblos.

Bibliografía: López de Osaba, Pablo: Historia de la música española. Desde los orígenes hasta el Ars Nova, Alianza Editorial, 2004. Crivillé i Bargalló, Josep: El folclore musical. Vol. nº 7 de la Historia de la música española, Alianza Editorial, 2004.




jueves, 28 de abril de 2011

BURKINA FASO: ¿LA OTRA FICHA DEL DOMINÓ?

por Lucas Domingo Hernández Polledo

Durante los meses de marzo y abril han tenido lugar en Burkina Faso olas de protestas por parte de jovenes, militares, comerciantes, fiscales, abogados, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, federaciones estudiantiles y la ciudadanía en general.

Según informes de prensa las acciones juveniles que encabezaron los estallidos de protestas se originaron en Koudougou, tercera ciudad de Burkina Faso, a 150 km de Ouagadougou la capital y se extendieron por todo el territorio nacional. Las mismas se vienen caracterizando por las destrucciones de inmuebles públicos, especialmente los locales del partido de gobierno, Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP). El principal reclamo juvenil ha estado vinculado a exigir de las autoridades la verdad y la justicia ante la muerte de un joven quien supuestamente había fallecido tras haber sido golpeado por la policia de la localidad.

Por su parte, los militares se han manifestado utilizando fuego de ametralladoras e incendiando los locales de los palacios de justicia, domicilio de las autoridades y los inmuebles de las asambleas nacionales, además han realizado saqueos despiadados de tiendas y comercios en las diferentes ciudades del país.

Las acciones de los castrenses se han extendido hasta la misma guardia presidencial, lo que en su momento hizo presuponer la existencia de una operación golpista.

En las protestas de los militares por lo general, y de acuerdo con las publicaciones, han dejado entrever sus reclamos por aumentos de salarios y que se le continúen respetando los privilegios de que han disfrutado en los 24 años de gobierno del presidente Blaise Campoare, entre ellos el no ser juzgado ni encarcelados ante acciones de delitos como los ocurridos en el caso del estudiante de 23 años, Justin Zongo, que motivaron las disputas juveniles.

Como reacción en cadena por los actos agresivos de los militares, los comerciantes salieron a las calles demandando justicia e indemnización por las destrucciones cometidas por los castrenses.

Por su parte, el Tribunal Supremo, la Fiscalía y los abogados se declararon en huelga hasta que los cinco soldados liberados el 23 de marzo como resultado de las protestas de los militares, no regresasen a las cárceles.

De igual forma se han desarrollado manifestaciones de ciudadanos, sindicatos y organizaciones civiles en general con el propósito de manifestar su rechazo por la miseria en que vive el país y el despotismo con que actúan las máximas autoridades, encabezadas por los militares.

Lo cierto es que las acciones de protestas reflejan un estado de caos, ingobernabilidad, decepciones y frustraciones de numerosos sectores de la sociedad ante el gobierno del partido Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP).

Las manifestaciones ponen en duda el apoyo real que tiene el presidente en los círculos castrenses quienes se encuentran en el centro de las protestas sean como protagonistas o responsables de hechos que han desatado otros reclamos dentro de la población.

Por otro lado, las manifestaciones ponen en dudas el apoyo de la población al Presidente y al partido CDP después que ambos alcanzaran una rotunda victoria en las elecciones presidenciales y legistativas que tuvieron lugar a finales del pasado año en ese país.

Como quiera que sea, las verdaderas causas que han provocado las manifestaciones de acuerdo con los criterios de los partidos de la oposición, radican en el incremento sistemático de los precios de los alimentos, motivada entre otras razones, por la crisis en Costa de Marfil y la crisis mundial, el estado de miseria que afecta a la mayoría de la población, el poco acceso a la atención médica primaria, la carencia de agua potable, electricidad, la pobreza que afecta principalmente a niños y mujeres, el desempleo, el analfabetismo, el aumento alarmante de la criminalidad, la inseguridad de los ciudadanos por el incremento del tráfico y consumo de drogas y el comercio ílicitos de armas.

A ello se añade las acusaciones de los sectores de la oposición quienes consideran que en el país crecen los niveles de corrupción, nepotismo, arrogancia e impunidad del liderazgo del partido de gobierno CDP, que según ellos, se enriquecen cada vez más con los fondos del Estado.

Ante los acontecimientos muchos afirman que la situación en Burkina Faso no se estabilizará hasta tanto el mandatario burkinabés no dimita y por consiguiente animan la idea de que Burkina Faso puede ser la próxima ficha del dominó y la primera en Africa Subsaharina, refiriéndose a las manifestaciones populares que concurren en países de África Norte y Medio Oriente y que han derrocado o mantienen en aprieto a gobiernos que han permanecido en el poder por décadas.

Y no es infundada la hipótesis de la expulsión del actual gobierno en Burkina Faso como consecuencia de la movilización popular, máxime cuando en esa nación del occidente de África está situada geográficamente cerca de los escenarios donde tienen hoy lugar los acontecimientos que conmocionan al planeta. De hecho el 50% de población burkinabé practica la religión musulmana, como sucede en África Norte y Medio Oriente y por si fuera poco, al presidente Blaise Campoare le une una larga y estrecha amistad con el líder libio Maummar el Gadafi.

Sin embargo, ante la gravedad de los acontecimientos, el liderazgo burkinabé aún tiene espacio de maniobra. En otras ocasiones de crisis Campoare y su partido han mostrado capacidad de reacción. El partido de gobierno CDP tiene experiencia política y pueden lograr la unidad de acción para defender sus posiciones ante lo que puede identificarse como peligros externos, referiéndose a otras fuerzas políticas. Los partidos de oposición y especialmente de los partidos de izquierda han revelado debilidad e incapacidad de presentar programas alternativos y de liderear los actuales acontecimientos. Hasta el momento, el presidente Campoare sigue contando con el apoyo de los principales donantes internacionales. Todo ello pudieran permitirle, una vez más, desarrollar su ya probada capacidad de maniobra política.

De hecho y ante las protestas, el gobierno ha comenzado a reaccionar aplicando todo el peso de la fuerza y la capacidad de maniobra negociadora que lo ha distinguido históricamente en su diseño de política exterior para la región.

A las acostumbradas medidas de presión militar con el objetivo de restablecer el orden y la tranquilidad en el país, el presidente Campoare ha mencionado entre sus prioridades la realización de reformas democráticas y el compromiso de reunirse con todas las esferas de la sociedad.

De hecho el presidente Campoare se reunió con los representantes de las jerarquías religiosas y los caciques quienes les expresaron su voluntad de sumarse a las disposiciones para propiciar el mantenimiento del orden y cooperar para la estabilización de la situación interna del país.

De igual forma, el presidente Campoare ha realizado cambios en la jerarquía militar, nombró un primer ministro y se anuncia la formación de un nuevo gabinete.

Habría entonces que ver si en la actual coyuntura política internacional, el liderazgo de Campoare puede escapar, como lo ha hecho en otras ocasiones, de las tormetas de cambios, en un país donde concurren 60 grupos étnicos, se incriben 150 partidos políticos y donde la máxima de la tradición social es: El jefe, siempre es jefe.
Fuente: Panorama Mundial

miércoles, 8 de diciembre de 2010

CAMBIO CLIMÁTICO: LO ÚLTIMO QUE NECESITABA ÁFRICA

CAMBIO CLIMÁTICO
Lo último que necesitaba África
 
Por Stephen Leahy 


MÉXICO, dic (IPS/TerraViva) -
África será una de las regiones más golpeadas por el cambio climático, lo cual amenazará la seguridad alimentaria del continente, advierte un estudio que se publicará el mes próximo. 

Se prevé que, ya en 2035, si las temperaturas mundiales aumentan dos grados, África austral podrá llegar a un incremento promedio de 3,5.

El Centro Hadley de la británica Oficina Meteorológica alertó que las temperaturas mundiales promedio pueden alcanzar un aumento de cuatro grados para 2060 si no se frenan las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

"La prognosis para la agricultura y la seguridad alimentaria en África subsahariana" en un mundo cuatro grados más caliente "es funesta", escriben los autores de una edición especial del Philosophical Transactions of the Royal Society, a publicarse en enero.

"Un aumento de cuatro grados será horrendo, y debe evitarse a toda costa", dijo Philip Thornton, del Instituto Internacional de Investigación en Ganadería de Nairobi y coautor de un informe para esa publicación especial titulado "Four Degrees and Beyond: The Potential for a Global Temperature Increase of Four Degrees and its Implications" (Cuatro grados y más: El potencial de un aumento de cuatro grados en las temperaturas mundiales y sus implicaciones).

"Esta edición especial es un llamado a la acción, para que podamos evitar semejante futuro", dijo Thornton a IPS/TerraViva.

Aunque surja un nuevo tratado climático de la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), que se realiza hasta el 10 de este mes en Cancún, un aumento de dos grados parece inevitable, sostuvo.

Desde una perspectiva realista, nadie espera un tratado climático exhaustivo por varios años. Esto significa que África austral podrá ser 3,5 grados más caliente y mucho más seca en el futuro, dijo Thornton.

"Las cosas serán muy difíciles para la agricultura que se alimenta de lluvias en esta región", advirtió Thornton.

Incluso un aumento de dos grados sería devastador para Sudáfrica, Zimbabwe, Botswana y otros países vecinos, dijo Lance Greyling, integrante del parlamento sudafricano.

"No podemos tener (un aumento de) más de 1,5 grados en el mundo, y ésa ha sido la posición de África desde la COP de Copenhague", que se realizó hace un año, dijo Greyling en una entrevista realizada en México en el foro sobre cambio climático de la Organización Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe).

El agua es una enorme limitación que pesa sobre la agricultura y la economía de Sudáfrica, dado que 98 por ciento de los recursos de agua dulce ya están asignados, planteó.

Se necesitará trabajar mucho para ayudar a los agricultores a adaptarse a estas nuevas condiciones, lo que incluirá el desarrollo de variedades resistentes al calor y a las sequías, dijo Thornton.

Aprender de otras regiones con condiciones similares a las esperadas en África austral en los próximos 20 a 30 años, así como traer semillas de esas regiones, tendrá que formar parte de la estrategia de adaptación.

Esto también significa que cultivos que requieren grandes cantidades de agua, como el maíz, tendrán que ser sustituidos por mandioca, mijo y sorgo. Eso implicará un cambio social, dado que la población local prefiere ampliamente el maíz, y la preparación de los demás cultivos es diferente y puede ser más difícil, dijo.

"Es un desafío enorme", opinó Thornton.

Las proyecciones climáticas para el resto de África subsahariana están menos claras en un mundo dos grados más caliente. Los cambios en los patrones que rigen estaciones y lluvias vienen ocurriendo desde hace 20 o 30 años, y se prevé que continuarán.

Temperaturas más elevadas significan que los cultivos necesitarán más agua, y se prevé que las lluvias serán similares o menos abundantes, especialmente en las regiones secas.

Y, lo que es más importante, es probable que las lluvias se produzcan en menos ocasiones y con periodos secos más extensos en el medio, lo que dificultará la actividad agrícola a medida que el planeta se recaliente.

El estudio concluye que, en un mundo dos grados más caliente, el costo de alcanzar el Objetivo de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio sobre seguridad alimentaria, que se propone reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas para 2015, será de entre 40.000 y 60.000 millones de dólares anuales.

"Con esta inversión, los serios daños causados por el cambio climático no se evitarán", dice.

Para 2050, los países del Sahel, región ubicada al sur del desierto del Sahara, experimentarán condiciones de cultivo que actualmente no tienen parangón en el mundo, dijo Sonja Vermeulen, subdirectora de investigaciones en el Programa sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria que se lanzó la semana pasada en Cancún.

Se trata de una iniciativa de investigación que insumirá 200 millones de dólares y buscará abordar los impactos del cambio climático sobre la agricultura. Espera reducir 10 por ciento la pobreza en regiones puntuales y disminuir 25 por ciento la cantidad de pobladores rurales desnutridos para el año 2020.

Esas condiciones climáticas sin precedentes vuelven difícil, si no imposible, cultivar alimentos. No hay posibilidad de adaptación sin recursos significativos procedentes del exterior, señaló Vermeulen en un comunicado.

Los crecientes riesgos del cambio climático van más allá del "actual espectro de abordaje" de las comunidades locales o de las instituciones nacionales, dijo Janice Jiggins, de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen, en Holanda.

En teoría, las pérdidas de África podrían compensarse con las ganancias derivadas de la productividad en regiones más norteñas, como Canadá y Rusia. Sin embargo, contar con eso es una estrategia muy riesgosa, sostuvo.

"No podemos confiar en la redistribución de recursos vía comercio como un ‘mecanismo de adaptación’", dijo Jiggins a IPS/TerraViva.

Estudios previos mostraron que con un calentamiento inferior a dos grados, los precios mundiales de los granos probablemente se duplicarán para 2050 o antes. Otros 25 millones de niños podrán estar desnutridos, dijo Gerald Nelson, investigador del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington.

Esos estudios solamente se fijaron en los cambios de temperaturas y precipitaciones, y "las variaciones mes a mes fueron drásticas", dijo Nelson a IPS/TerraViva.

Todavía falta incorporar los impactos sobre el ganado. Si las temperaturas continúan aumentando tres y cuatro grados, será muy difícil hacer algo para adaptarse en muchas partes del mundo, señaló.

Incluso con un mundo dos grados más cálido, la escala real del problema de la seguridad alimentaria en África se ha subestimado mucho y requerirá enormes inversiones, concluyó Thornton.

"Es completamente injusto que, aunque África no es realmente responsable del problema, la mayor carga recae sobre su sector agrícola", dijo.

"Lo último que necesitaba África era el cambio climático", agregó.

(FIN/2010)